Por qué los argentinos no quieren Bonos soberanos
En un mundo con tasa cero, Argentina continúa con sus títulos públicos rindiendo cerca de un 20% en dólares producto de la desconfianza y las (no) políticas económicas.
Por Gonzalo Andrés Castillo
Redactor especialista en finanzas y mercado de capitales
En la mayoría de los países del mundo, la tasa libre de riesgo se encuentra entre un 0 y un 1%. En algunos casos, incluso es negativa. Las tasas de los bonos corporativos de "alto riesgo" se aproxima al 5%. Sin embargo, en Argentina los títulos públicos rinden casi un 20% mientras que los corporativos superan el 10%. Claramente, estas cifras reflejan el alto riesgo de invertir en dichos instrumentos, ya que, de lo contrario, no ofrecerían tasas tan atractivas. De todas formas, el alto retorno no es suficiente para captar la atención de los inversores, ya que prefieren resguardarse en activos más volátiles y riesgosos por definición, como las acciones o los Cedears, pero más seguros en la práctica.
Fernando Villar, asesor de Gestión de Patrimonios en Bull Market Brokers, comenta que a pesar de contar con altas tasas, los bonos soberanos argentinos no resultan atractivos ya que el riesgo que conllevan es muy alto: "Básicamente, a pesar de que tienen una tasa bastante alta, esa tasa está reflejando el riesgo de que no te paguen. Hoy en día, un bono argentino debe estar alrededor de un 17%. Pero la realidad es que Argentina hoy no tiene la capacidad de pago. Argentina sigue teniendo déficit fiscal y sigue teniendo problemas para obtener dólares".
El aumento en la desconfianza y, por ende, en las tasas requeridas para que el inversor esté dispuesto a invertir en instrumentos de deuda pública, generó que el Estado no pueda permitirse endeudarse más. "No hubo ni una sola emisión en dólares ni de deuda en este periodo, y no es porque no quisieran, es porque no pueden. Las famosas Letes que había antes, que estaban al 4, 5 o 6% antes de las PASO, desaparecieron porque hoy en día es al 15%. El Estado no se puede endeudar a esas tasas", explica el especialista.
"Cuando (los bonos) suben de precio, hay mucha gente que se los quieren sacar de encima porque dicen "nunca más" porque los reestructuraron con una quita enorme"
Por otro lado, Villar comenta que el monto de dinero que uno cobraría al invertir en títulos públicos es muy bajo, por lo que es un factor que también repele al inversor: "Nadie quiere comprarse esos bonos porque son un riesgo muy grande. Además, el cupón real que uno cobra es nada, porque va subiendo de a poco: 0,25, 0,50, 0,75".
A su vez, el historial de defaults y reestructuraciones del país genera que los ahorristas e inversores que simplemente quieren resguardar su capital tengan miedo de volver a sufrir de estos cambios, por lo que, en muchos casos, el usuario prefiere desarmar la posición. "Cuando (los bonos) suben de precio, hay mucha gente que se los quieren sacar de encima porque dicen "nunca más" porque los reestructuraron con una quita enorme".
Se necesitan cambios para obtener confianza
El país no puede progresar si no existe la confianza. Y el mercado de capitales funciona de la misma manera. ¿Por qué un inversor invertiría en un instrumento que le ofrece un atractivo retorno si está casi seguro de que no se lo pagarán? El profesional de las finanzas explica que el principal factor para que las situación mejore es una certeza de pagos: "Charlando con cualquier inversor tenés como dato que quieren alguna certeza de pago. Hoy en día, si mirás para adelante, Argentina no tiene esa capacidad de pago. El país debería dejar de tener déficit fiscal rápidamente y, además, debería tener un superávit comercial".
De la misma manera, el cepo cambiario que restringe la operatoria oficial de dólares a través de los bancos no es favorable en la situación actual. "Desde las PASO hasta ahora se pueden comprar cada vez menos dólares. Si eso se liberara un poco, las personas comunes podrían vender dólares en el banco, como se hizo siempre; eso haría que el banco central pueda comprar más dólares y que las exportaciones no sea la única fuente".
A diferencia del resto del mundo, Argentina continúa con su particular camino hacia el desequilibrio y la desconfianza total. Un bono, que debería ser un activo de bajo riesgo, se convierte en un instrumento sumamente volátil que tampoco paga los intereses pactados. Como consecuencia, el inversor promedio prefiere optar por acciones, Cedears o directamente el dólar "bajo el colchón".
