El pánico por la IA abrió oportunidades para inversores selectivos, según Morgan Stanley

Muchos inversores asumieron que la IA destruiría modelos de negocio existentes, lo que provocó caídas abruptas en valuaciones incluso de firmas líderes.

Por Gonzalo Andrés Castillo

Redactor especialista en finanzas y mercado de capitales

Hace 2 horas

La reciente ola de temor en los mercados por el impacto de la inteligencia artificial generó caídas generalizadas en múltiples sectores, pero también creó un escenario atractivo para los inversores que seleccionan acciones individuales, según estrategas de Morgan Stanley. La entidad sostuvo que el pesimismo se volvió excesivo y llevó a vender indiscriminadamente empresas con fundamentos sólidos.

 

El informe señaló que el llamado “AI scare trade” —la rotación de carteras motivada por miedo a la disrupción tecnológica— castigó sobre todo a compañías de software, servicios y sectores intensivos en conocimiento. Muchos inversores asumieron que la IA destruiría modelos de negocio existentes, lo que provocó caídas abruptas en valuaciones incluso de firmas líderes.

 

Sin embargo, Morgan Stanley argumentó que esa reacción ignoró la realidad de adopción tecnológica. Solo una fracción relativamente pequeña de empresas enfrenta riesgo elevado de disrupción directa, mientras que muchas otras pueden beneficiarse del uso de IA en productividad, costos y nuevos productos. El mercado, según el banco, sobrerreaccionó al extrapolar escenarios extremos a toda la economía corporativa.

 

En ese contexto, los estrategas recomendaron enfocarse en tres grupos: “incumbentes de IA” (empresas establecidas con datos y clientes), compañías de alto crecimiento y firmas de calidad con poder de precios. Estas categorías combinarían valuaciones deprimidas con capacidad real de capturar la ola de adopción de IA, lo que abre potencial de recuperación a medida que se disipe el pánico.

 

El fenómeno reflejó una dinámica clásica de mercado: el temor tecnológico generó ventas indiscriminadas que distorsionaron precios relativos. Para gestores activos, esa distorsión crea oportunidades porque separa cotización y fundamentos. Cuando el mercado descuenta escenarios catastróficos poco probables, las acciones de calidad tienden a quedar infravaloradas, señalaron los analistas.

 

La visión contrasta con narrativas más pesimistas que alertan sobre burbujas de IA, pero Morgan Stanley enfatizó que la adopción masiva de la tecnología puede fortalecer a empresas existentes en lugar de reemplazarlas. A corto plazo, la expansión de aplicaciones de IA incluso podría aliviar temores de disrupción al mostrar beneficios tangibles en productividad y rentabilidad.

 

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