El oro vuela: el metal rompe récords y analistas miran los 6.000 dólares

La escalada de tensiones políticas, un dólar flojo y el ruido en Estados Unidos empujaron al oro, la plata y el platino a máximos históricos. Los inversores huyen del riesgo y se refugian en los metales.

Por Eric Nesich

Periodista especializado en Economía y Finanzas

Hace 2 horas

El oro volvió a hacer de las suyas y este lunes marcó nuevos récords históricos, superando la barrera de los 5.100 dólares la onza. El movimiento se dio en un clima global cargado de incertidumbre política y económica, que llevó a los inversores a buscar refugio en activos clásicos. La plata y el platino acompañaron la suba y también alcanzaron precios nunca vistos.

 

En el mercado spot, el oro trepó cerca de un 2% y llegó a los 5.079 dólares la onza, luego de tocar un máximo intradiario de 5.110. En paralelo, los futuros del oro en Estados Unidos para febrero se movieron en la misma sintonía y quedaron apenas por debajo de esos niveles. Todo esto con un dólar debilitado, cerca de mínimos de varios meses, lo que hizo más atractivo al metal para quienes operan con otras monedas.

 

Para los especialistas, el telón de fondo es claro. “Este año los metales preciosos se mueven por Trump y por Trump”, resumió Adrian Ash, de BullionVault. Según explicó, una nueva ola de pequeños y medianos inversores, sobre todo en Asia y Europa, está entrando fuerte al mercado para armar posiciones propias en oro y plata, empujando aún más los precios.

 

El frente político estadounidense también sumó leña al fuego. Donald Trump volvió a sacudir el tablero con la amenaza de aplicar un arancel del 100% a Canadá si avanza en un acuerdo comercial con China. A eso se suma la expectativa de una posible intervención monetaria coordinada entre Estados Unidos y Japón, y el clima enrarecido en torno a la Reserva Federal, atravesada por una investigación impulsada desde la propia administración republicana contra su titular, Jerome Powell.

Trump viene presionando públicamente para que bajen las tasas de interés, un escenario que suele jugar a favor del oro, que no paga rendimiento. En lo que va del año, el metal ya acumula una suba cercana al 18%, después de un 2025 explosivo, en el que había saltado más de 60% y superado por primera vez los hitos de 3.000 y 4.000 dólares la onza.

 

Las proyecciones tampoco pasan desapercibidas. Analistas de Société Générale creen que el oro podría cerrar el año en torno a los 6.000 dólares, aunque admiten que incluso ese número podría quedarse corto. En Morgan Stanley ven margen para que el rally continúe y plantean un escenario optimista con precios de hasta 5.700 dólares. Otros bancos y consultoras ya hablan de niveles todavía más altos para 2026.

 

La fiebre no se limita al oro. La plata llegó a rozar los 111 dólares la onza, con subas diarias cercanas al 7%, impulsada por compras minoristas y un mercado físico ajustado. El platino también se sumó a la fiesta y tocó valores récord por encima de los 2.900 dólares, mientras que el paladio avanzó con fuerza y marcó máximos de más de tres años.

 

Detrás del rally aparece otro actor clave: los bancos centrales. Tras un 2025 de compras récord, se espera que este año sigan acumulando oro para diversificar reservas y reducir su exposición al dólar. Goldman Sachs estima que las adquisiciones rondarán las 60 toneladas mensuales, con fuerte protagonismo de países emergentes. China, por ejemplo, extendió su racha compradora por decimocuarto mes consecutivo.

 

En este contexto, muchos analistas creen que, aun si hay correcciones, serán breves. La combinación de tensión geopolítica, dudas sobre la economía global y desconfianza en los mercados financieros tradicionales mantiene al oro en una posición privilegiada. Como resumen en el mercado, la única certeza hoy es la incertidumbre, y eso sigue jugando claramente a favor del metal amarillo.

 

 

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