BofA alerta por una posible ola de volatilidad ante la salida de capitales de EE. UU.
Los fondos de acciones estadounidenses registraron salidas por USD 14.200 millones en tres semanas, mientras los estrategas de Bank of America advierten que la complacencia frente a los bonos y las materias primas podría aumentar la volatilidad.
Por redacción
Los estrategas de Bank of America advierten que los mercados estadounidenses podrían enfrentar una etapa de mayor volatilidad ante la salida de capitales de las acciones y la creciente presión de los rendimientos de los bonos del Tesoro. Para el banco, la aparente tranquilidad de los inversores y de los responsables políticos contrasta con un escenario cada vez más exigente.
Datos de EPFR Global muestran que los fondos de renta variable estadounidense registraron salidas por USD 14.200 millones durante las últimas tres semanas, el mayor retiro desde enero. Al mismo tiempo, el flujo hacia fondos de acciones a nivel global perdió fuerza: promedió USD 7.000 millones semanales durante ese período, frente a los USD 52.000 millones registrados en julio.
El movimiento refleja un mayor grado de cautela entre los inversores, aunque todavía no existe una señal clara de pánico. La Reserva Federal continúa evaluando sus próximas decisiones sobre las tasas de interés en función de la evolución de los datos económicos. Mientras tanto, el petróleo se mantiene por encima de USD 100 por barril y los precios del diésel alcanzaron niveles récord.
Los estrategas Jared Woodard y Michael Hartnett señalaron que los mercados siguen mostrando indiferencia pese a un escenario de mayor presión financiera. El rendimiento de los bonos del Tesoro a 30 años alcanzó su nivel más elevado desde junio de 2007, mientras las materias primas también registraron fuertes incrementos.
Según los analistas, la combinación entre mercados complacientes y decisiones de política económica consideradas arriesgadas puede convertirse en una fuente adicional de inestabilidad. Su conclusión es que ese escenario constituye una receta para una mayor volatilidad.
El comportamiento del S&P 500 también refleja esa tensión. Después de alcanzar un máximo histórico hace aproximadamente un mes, el principal índice accionario estadounidense se mantuvo dentro de un rango relativamente estrecho. Sin embargo, la volatilidad comenzó a aumentar gradualmente, aunque todavía permanece bajo control.
Los inversores enfrentan múltiples fuentes de incertidumbre. Entre ellas aparecen la política monetaria, las elecciones de mitad de mandato en Estados Unidos, la falta de una resolución para la guerra en Irán y las dudas relacionadas con el enorme gasto destinado al desarrollo de inteligencia artificial.
Precisamente, Bank of America puso el foco en los USD 1,5 billones invertidos en inteligencia artificial durante los últimos tres años. El banco sostiene que todavía existen pocas evidencias de que ese desembolso se haya traducido en un incremento generalizado de la productividad de la economía.
Un indicador particularmente observado es la productividad total de los factores, que actualmente se encuentra por debajo de su tendencia. Los estrategas destacan que esta variable mantuvo una elevada correlación con la confianza de los consumidores durante los últimos 50 años.
El mensaje de BofA apunta, por lo tanto, a un mercado que todavía no atraviesa una situación de pánico, pero que acumula suficientes señales de alerta. La combinación de salidas de capital, rendimientos elevados, materias primas caras y dudas sobre el retorno de la inversión en IA podría dejar a las acciones estadounidenses más expuestas a movimientos bruscos.
