Trump amenaza con desatar “muerte, fuego y furia” contra Irán si bloquea el Estrecho de Ormuz
En el día 11 del conflicto, el presidente de Estados Unidos advirtió que su país responderá con una ofensiva mucho más dura si Teherán interfiere con el tránsito de crudo. Mientras tanto, los combates y los bombardeos continúan en la región.
Por Eric Nesich
Periodista especializado en Economía y Finanzas
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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, lanzó una fuerte advertencia contra Irán y amenazó con desatar “muerte, fuego y furia” si el país persa intenta frenar las exportaciones de petróleo que pasan por el estratégico Estrecho de Ormuz. El mensaje llegó cuando ya se cumplen once días desde el inicio de la guerra.
A través de su red social Truth Social, Trump sostuvo: “Si Irán hace algo que detenga el flujo de petróleo en el Estrecho de Ormuz, Estados Unidos lo golpeará veinte veces más fuerte que hasta ahora. Además, eliminaremos objetivos fácilmente destructibles que harán prácticamente imposible que Irán se reconstruya como nación. La muerte, el fuego y la furia reinarán sobre ellos”.
El mandatario norteamericano agregó luego un tono más moderado en el mismo mensaje: “¡Pero espero y rezo para que eso no suceda! Este es un regalo de Estados Unidos a China y a todas las naciones que utilizan intensamente el Estrecho de Ormuz. Esperemos que sea un gesto muy apreciado. ¡Gracias por su atención a este asunto!”.
Sus declaraciones llegaron pocas horas después de afirmar que la guerra está “muy adelantada a lo previsto” y que el conflicto estaría “prácticamente completo”, aunque no dio mayores precisiones cuando fue consultado sobre qué significa exactamente ese escenario.
Tras sus palabras, el precio internacional del petróleo mostró un movimiento brusco. El barril, que el lunes había superado los 100 dólares, retrocedió hasta ubicarse cerca de los 90 dólares.
La guerra comenzó el 28 de febrero, cuando Estados Unidos e Israel lanzaron ataques contra Irán después del fracaso de las negociaciones nucleares entre Washington y Teherán en Ginebra. En esos bombardeos murió el máximo líder iraní, el ayatollah Alí Khamenei, junto a buena parte de la cúpula del régimen. Esta semana fue reemplazado por su hijo Mojtaba, considerado uno de los sectores más duros del poder iraní.
En paralelo, el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica rechazó las afirmaciones estadounidenses que señalaban que el programa de misiles iraní había sido destruido. Según informaron medios regionales, el régimen aseguró que está desplegando una mayor cantidad de proyectiles, algunos con ojivas que superan la tonelada de peso.
Irán también lanzó ataques con drones y misiles en distintos puntos de Medio Oriente, principalmente contra infraestructura energética. Entre los objetivos mencionados aparecen yacimientos petroleros en Baréin y Arabia Saudita. Además, medios estatales iraníes informaron que se realizaron ataques con drones contra una refinería y depósitos de combustible en la ciudad israelí de Haifa.
Mientras tanto, Teherán volvió a vivir una de las noches más intensas desde que empezó la guerra. Los bombardeos de la madrugada dejaron a buena parte de la capital a oscuras y provocaron escenas de pánico entre los vecinos.
A nivel nacional, las cifras son aún más graves: más de 1.200 muertos y más de 10.000 heridos en todo Irán. En este contexto, el gobierno iraní aseguró que seguirá combatiendo “todo el tiempo que sea necesario” y advirtió que mientras dure la guerra no se exportará “ni un solo litro de petróleo” desde el Golfo Pérsico.
En paralelo, el Ejército israelí lanzó una nueva oleada de bombardeos sobre Teherán, lo que anticipa que el conflicto todavía está lejos de apagarse, pese a las declaraciones optimistas que llegan desde Washington.
La amenaza de interrumpir el comercio de petróleo en el Estrecho de Ormuz preocupa especialmente a los mercados internacionales. Por esa ruta marítima circula una porción clave del crudo que abastece a Asia y a buena parte del mundo, por lo que cualquier bloqueo podría disparar nuevamente los precios de la energía.
Mientras tanto, la comunidad internacional sigue de cerca la evolución del conflicto. Varias potencias pidieron moderación y advirtieron que una escalada mayor en la región podría generar consecuencias económicas y geopolíticas de gran alcance
