Estrategias para el aguinaldo: del saneamiento de deudas a una cartera dolarizada

Frente a la inestabilidad cambiaria, especialistas financieros sugieren saldar pasivos antes de comenzar a invertir. La regla del 50-30-20, junto a las Obligaciones Negociables y los CEDEARs, emergen como las opciones más sólidas del mercado para proteger el poder adquisitivo.

Con la llegada del aguinaldo, surge el interrogante para los ahorristas argentinos: "¿qué hacer con este ingreso extra?". Especialistas del mercado advierten que el primer paso, antes de siquiera pensar en invertir, requiere de un estricto ordenamiento financiero. La principal recomendación es destinar los fondos a la cancelación de deudas no controladas, como el pago mínimo de las tarjetas de crédito, para evitar entrar en un bucle de intereses que imposibilita el ahorro.

 

Una vez saneadas las finanzas personales, el desafío radica en modificar los hábitos de ahorro. El error más habitual es intentar guardar el dinero que sobra al llegar el día 30 del mes. Por el contrario, los expertos recomiendan apartar el capital el primer día de cobro, aplicando la regla del "50-30-20": destinar el 50% de los ingresos a los gastos fijos mensuales, reservar un 20% para salidas u ocio, y asegurar un 30% de forma exclusiva para el ahorro.

 

Dolarización frente a la volatilidad macroeconómica

En un contexto nacional marcado por la inestabilidad política y un horizonte de volatilidad cambiaria de cara a las elecciones presidenciales de 2027, la estrategia clave es dolarizar los ahorros. Aprovechando un tipo de cambio considerado oportuno en torno a los $1450, el mercado financiero ofrece diversos instrumentos para proteger el capital.

 

Para los perfiles más conservadores, las Obligaciones Negociables (ONs) se posicionan como el instrumento estrella. Esta deuda corporativa, emitida por empresas de primera línea como YPF, permite obtener rentabilidades en dólares que rondan entre el 6% y el 7% anual, ofreciendo además liquidez inmediata en el mercado secundario en caso de necesitar los fondos. Asimismo, los Fondos Comunes de Inversión (FCI) representan una alternativa para quienes prefieren delegar la administración y diversificación de su cartera en gestores profesionales.

 

Por su parte, los CEDEARs (Certificados de Depósito Argentinos) resultan atractivos ya que permiten adquirir, utilizando pesos, fracciones de acciones de empresas radicadas en el exterior (como Coca-Cola, Nubank o Microsoft) o índices globales como el S&P 500 y el Nasdaq. Al contar con un activo subyacente en el extranjero, este instrumento ata la inversión a la evolución del dólar, protegiendo al inversor ante eventuales saltos cambiarios.

 

Para un inversor principiante, la fórmula ideal exige aplicar la premisa de que "menos es más", evitando sobrecargar la cartera con activos que no se comprenden. Una estructura conservadora sugerida consiste en posicionar un 75% del capital en instrumentos de mayor seguridad, como ONs locales o bonos corporativos latinoamericanos (que rinden cerca del 4%), y destinar el 25% restante a instrumentos de renta variable mediante CEDEARs, logrando así un equilibrio estratégico entre resguardo y crecimiento.

 

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