Stellantis frenará producción de autos eléctricos y sus acciones cayeron un 30%

El grupo automotor anunció cargos por más de 27.000 millones de dólares para recalibrar su apuesta por los autos eléctricos. Las acciones se desplomaron hasta 30% y la empresa no pagará dividendos este año.

Por Eric Nesich

Periodista especializado en Economía y Finanzas

Hace 2 horas

Stellantis sacudió al mercado este viernes tras anunciar un fuerte ajuste contable de 22.200 millones de euros (unos 26.500 millones de dólares) vinculado a la marcha atrás en su estrategia de vehículos eléctricos.

 

La decisión cayó como un baldazo de agua fría entre los inversores y provocó un derrumbe de hasta 30% en sus acciones, que tocaron el nivel más bajo desde la creación del grupo en 2021, cuando se fusionaron Fiat Chrysler y PSA.

 

El golpe es tan grande que el monto del ajuste supera, incluso, el valor de mercado actual de la compañía. Según informó la automotriz, estos cargos derivarán en una pérdida de entre 19.000 y 21.000 millones de euros en la segunda mitad de 2025 y, además, la firma confirmó que este año no habrá reparto de dividendos.

 

El caso de Stellantis no es aislado. Forma parte de una ola de revisiones similares que ya atravesaron gigantes como Ford y General Motors. El cambio de escenario se explica por una combinación de factores: menor demanda de autos eléctricos de lo esperado, recorte de subsidios en Estados Unidos y un contexto cada vez más desafiante para las automotrices tradicionales, que también deben competir con marcas chinas que avanzan rápido y con precios agresivos.

El desplome fue especialmente fuerte en la Bolsa de Milán, donde cotiza el grupo. Allí, los papeles se hundieron a niveles que no se veían desde la fusión que dio origen a Stellantis. El mercado leyó el anuncio como una admisión de que la transición hacia la movilidad eléctrica fue sobreestimada en tiempos y volumen.

 

La compañía quedó particularmente expuesta por su fuerte dependencia de marcas como Jeep y Ram en Estados Unidos, segmentos de alto margen pero donde el interés por los eléctricos viene siendo más tibio que en otras regiones. Bajo la gestión del ex CEO Carlos Tavares, que dejó el cargo a fines de 2024 tras el derrumbe de las ventas en EE.UU., Stellantis apuntaba a que los autos 100% eléctricos representaran el 100% de sus ventas en Europa y el 50% en Estados Unidos para 2030.

 

La realidad terminó siendo bastante distinta. En Europa, los vehículos eléctricos representaron el 19,5% de las ventas el año pasado, con un crecimiento importante pero muy por debajo de lo que se proyectaba. En Estados Unidos, la participación fue todavía menor: apenas el 7,7% de las ventas de autos nuevos.

 

El actual CEO, Antonio Filosa, reconoció que esas proyecciones fueron demasiado optimistas. En diálogo con periodistas, explicó que la empresa está encarando “un reinicio estratégico importante” para volver a poner las preferencias del cliente en el centro de las decisiones, tanto a nivel global como regional. Si bien aclaró que Stellantis seguirá invirtiendo en electrificación, dejó en claro que habrá un mayor equilibrio con modelos a combustión, especialmente en el mercado norteamericano.

 

Desde el mundo financiero, las lecturas fueron críticas. Analistas señalaron que el ajuste confirma que la empresa calculó mal la velocidad del cambio del motor a combustión al eléctrico. Otros fueron más allá y se preguntaron si el problema pasa sólo por el mercado o también por la falta de atractivo de los propios modelos eléctricos de Stellantis frente a la competencia, en especial la china.

 

De los 22.200 millones de euros en cargos, unos 6.500 millones implicarán salidas de caja que se distribuirán a lo largo de cuatro años, a partir de 2026. Para los analistas, ese componente en efectivo es uno de los puntos más preocupantes del anuncio.

 

Hacia adelante, el desafío para Stellantis será recuperar la confianza del mercado en un contexto donde la industria automotriz enfrenta, quizá, su mayor transformación en más de un siglo. El viraje estratégico busca adaptarse a una demanda más realista, pero el costo de haber acelerado de más la curva eléctrica ya quedó a la vista y lo está pagando caro en la Bolsa.

 

¿Quiere recibir notificaciones de alertas?