Histórica metalúrgica entra en concurso y señala impacto del crédito y la apertura importadora

Con 70 años y 260 empleados, Fundición San Cayetano declaró un pasivo de $34.187 millones y atribuyó su crisis a la caída de pedidos, altos costos financieros y competencia internacional.

Fundición San Cayetano, la principal fundición de Argentina con 70 años de trayectoria y ubicada en Burzaco, presentó concurso preventivo tras una caída sostenida en su rentabilidad. La empresa, que emplea a 260 personas y exporta aproximadamente el 80% de su producción, informó un pasivo de $34.187 millones y detalló ante la Justicia las causas que llevaron a esta situación crítica.

 

Especializada en la fabricación de piezas de gran porte para sectores como la siderurgia, minería, petróleo y energía, la firma explicó que la combinación de la apertura de importaciones, la apreciación del peso, la reducción de pedidos y el elevado costo del crédito afectaron gravemente su competitividad. "El flujo derivado de la actividad comercial regular es positivo y suficiente para cubrir los costos de producción y las obligaciones corrientes; la distorsión radica exclusivamente en la carga financiera acumulada", afirmó en su presentación judicial.

 

El proceso concursal se inició formalmente el 24 de junio de 2026 en el Juzgado Civil y Comercial N°3 de Lomas de Zamora, con fecha de inicio de cesación de pagos el 18 de diciembre de 2025, momento en que comenzaron los incumplimientos en obligaciones básicas, incluyendo pagos vinculados al suministro de energía. La empresa destaca su perfil exportador, con clientes internacionales como Ternium Siderar, Nucor Steel, Cleveland-Cliffs y Glencore, entre otros. Sin embargo, el hecho de fabricar bienes de capital transables implica competir simultáneamente en mercados locales y globales, lo que la convierte en una "tomadora de precios internacionales" y la hace vulnerable a cualquier fluctuación en tipo de cambio, costos financieros o precios internacionales.

 

Según el expediente, los problemas se acentuaron desde principios de 2024, cuando la apertura de importaciones y la revaluación del peso, impulsadas por el modelo económico vigente, generaron una situación asfixiante para la empresa. A esto se sumó una caída en la demanda, presión para reducir precios y una estructura de costos que no pudo mantenerse competitiva frente a proveedores internacionales.

 

Uno de sus principales clientes redujo sus pedidos en un 50%, y la empresa aceptó rebajas en precios para conservar los contratos y proteger el empleo. La competencia de proveedores chinos, con precios que rondan la mitad de los suyos, fue señalada como un factor clave que impactó negativamente.

 

El contexto industrial tampoco fue favorable: la producción manufacturera cayó un 4,9% interanual en julio de 2026, y el sector de maquinaria y equipos registró una baja aún más pronunciada del 26,7%. Esta disminución en la actividad industrial afectó la demanda de bienes de capital y las inversiones de sus grandes clientes.

 

El financiamiento resultó otro punto crítico. Fundición San Cayetano denunció tasas bancarias de entre 80% y 90% anual, en un negocio con márgenes de rentabilidad cercanos al 5%. "Cuando un exportador toma una deuda para financiar su capital de trabajo, lo hace bajo la premisa de una rentabilidad proyectada, la cual queda destruida con el escenario económico actual", sostuvo.

 

Además, la empresa criticó el desfasaje entre la actualización del dólar y los costos financieros, mencionando que un crawling peg del 2% frente a tasas del 60% genera "una transferencia de utilidad del productor al acreedor financista". Esta situación afectó el flujo de fondos hasta que, en diciembre de 2025, comenzaron los incumplimientos que llevaron a la solicitud del concurso.

 

El deterioro financiero se refleja también en la existencia de 185 cheques rechazados por más de $1.000 millones y múltiples intimaciones por deudas con servicios esenciales, bancos y proveedores locales y extranjeros. Entre los acreedores figuran Metrogas, Edesur, Banco Nación y Banco Provincia, mientras que el Banco Central reporta una exposición financiera cercana a $22.355 millones con diversas entidades.

 

El pasivo declarado se compone principalmente de $18.512 millones en deudas comerciales locales, $5.539 millones por compras internacionales y $7.791 millones en financiamiento, además de obligaciones fiscales, sociales y laborales. En contraste, la empresa posee activos por $83.286 millones, de los cuales $68.482 millones corresponden a bienes de uso, principalmente planta y maquinaria.

 

A pesar de la crisis, Fundición San Cayetano busca mantener la producción activa. La empresa asegura contar con pedidos suficientes para operar a máxima capacidad durante al menos ocho meses sin nuevas órdenes y contratos con plazos que van de seis meses a tres años. En su presentación, definió el concurso como un "rediseño defensivo permanente y estructural" para sostener su capacidad productiva e inserción internacional, atrapada entre altos costos locales y una carga financiera insostenible.

 

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