Inflación de 2,8% y un IPC que se renueva: el INDEC actualiza la canasta tras 20 años

Transporte, tarifas y comunicaciones ganan peso en el nuevo índice de precios, que buscará reflejar cómo gastan hoy las familias argentinas.

Por Eric Nesich

Periodista especializado en Economía y Finanzas

Hace 0 horas

El último dato de inflación marcó un 2,8% mensual y tuvo como principales motores al transporte, los servicios públicos y el rubro comunicaciones, que incluye internet y telefonía celular. No es un detalle menor: justamente esos sectores serán los que pasen a tener mayor incidencia en la nueva canasta del Índice de Precios al Consumidor (IPC) que pondrá en marcha el Indec, algo que no ocurría desde hace dos décadas.

 

El organismo estadístico está listo para estrenar un indicador renovado, una actualización largamente pedida por economistas, técnicos y también por el Fondo Monetario Internacional. Desde el Gobierno, durante años, se había postergado la decisión con el argumento de que un cambio de esta magnitud debía darse en un escenario de mayor estabilidad de precios, lejos de la volatilidad que dominó la economía en el pasado reciente.

 

En líneas generales, el nuevo IPC se apoyará en una canasta de consumo completamente actualizada. La que se utilizó hasta el índice difundido esta semana tenía una antigüedad de 20 años. Para corregir ese desfasaje, el Indec llevó adelante una amplia encuesta nacional entre 2017 y 2018, con el objetivo de medir en qué gastan hoy los hogares: desde alimentos y bebidas hasta servicios, transporte, educación, salud y tecnología.

 

Por ahora, la letra chica de cómo se aplicará el nuevo índice sigue bajo reserva. Entre los especialistas persisten algunas incógnitas, como la ponderación definitiva que tendrá cada rubro y si el organismo recalculará la inflación pasada para hacer comparables las series. Desde el Indec aseguran que esas definiciones se conocerán en las próximas semanas.

 

A nivel internacional, la recomendación habitual es actualizar este tipo de indicadores cada cinco o diez años. El tema ya había sido parte del diálogo con el FMI en más de una oportunidad y, de hecho, en uno de sus últimos informes técnicos el organismo anticipó que el nuevo IPC argentino se lanzaría hacia fines de 2025, incluso antes de que lo confirmara oficialmente el Gobierno.

Algunos ejercicios privados ya dieron una idea de cómo podría cambiar la foto inflacionaria. Un estudio de la consultora Equilibra, que encabeza Martín Rapetti, calculó que con la metodología actualizada la inflación de 2025 habría sido de 32,2%, levemente por encima del 31,5% informado con la canasta vigente. Mirando el período desde el cambio de Gobierno, el IPC acumulado pasa de 259% a 270% con el nuevo esquema. En contraste, para la gestión de Alberto Fernández la inflación medida con la canasta actual fue de 931%, mientras que con la nueva habría sido algo menor, del 891%.

 

Qué cambia rubro por rubro en el nuevo IPC

 

El objetivo central del nuevo índice es reflejar mejor los hábitos de consumo actuales y el peso real que tienen algunos gastos que hace 20 años eran marginales o directamente no existían. En ese sentido, los servicios ganarán protagonismo frente a los bienes.

 

Según estimaciones de Equilibra, el rubro Vivienda, electricidad, gas y otros servicios públicos sumará 5,1 puntos porcentuales y pasará a representar el 14,5% de la canasta total. Alimentos y bebidas seguirá siendo el componente más relevante, aunque perderá peso: bajará del 27% al 22,7%. Transporte, que incluye tanto la compra de vehículos como las tarifas de colectivos, trenes y subtes, llegará al 14,3%, unos 3,3 puntos más que en la medición actual.

Comunicaciones también dará un salto importante. Hoy explica apenas el 2,8% del índice, pero con la nueva canasta trepará al 5,1%, reflejando el mayor gasto en internet, telefonía celular y servicios de streaming.

 

En contrapartida, algunos rubros quedarán más relegados. Bebidas alcohólicas y tabaco caerán del 3,5% al 2%; prendas de vestir y calzado bajarán de casi el 10% al 6,8%; y restaurantes y hoteles pasarán del 9% al 6,6%.

 

Así, los aumentos en tarifas de luz, gas, agua o en los abonos de internet y celular tendrán un impacto mayor en el IPC. En cambio, subas en alimentos, ropa o calzado pesarán menos en el número final de inflación.

 

¿Quiere recibir notificaciones de alertas?