El costo del transporte en el AMBA creció 1.000% desde el inicio de la gestión Milei
La quita de subsidios y la descoordinación tarifaria entre Nación, Ciudad y Provincia dispararon el gasto en movilidad, que ahora representa casi la mitad de la canasta de servicios de una familia promedio.
Desde la asunción de Javier Milei en diciembre de 2023, el precio del transporte público en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) se incrementó un 1.000%, según revela el último informe del Observatorio de Tarifas y Subsidios del Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP), que integran la UBA y el Conicet. Este aumento masivo ha convertido al transporte en el rubro con mayor peso dentro del presupuesto familiar, debido a la eliminación de subsidios nacionales, la ruptura de la coordinación tarifaria entre Nación, Ciudad y Provincia, y el recorte real del 43% en los fondos fiduciarios destinados al sector.
El informe señala que, en marzo de 2026, el gasto en transporte representó el 47% de la canasta de servicios públicos de un hogar promedio en el AMBA. Además, el costo promedio del boleto de colectivo subió un 16,3% en ese mes, lo que provocó un aumento del gasto total en movilidad del 14,8% respecto a febrero.
Actualmente, una familia tipo debe destinar en promedio $101.026 mensuales solo para cubrir sus necesidades de transporte, frente a los $59.370 que requería en marzo de 2025. En términos tarifarios, por ejemplo, en la Ciudad de Buenos Aires un pasaje mínimo pasó de $52,96 en diciembre de 2023 a $715,24 en abril de 2026, acumulando un incremento del 1.250% con la actual administración.
Uno de los principales factores detrás de esta suba es la descoordinación tarifaria entre las diferentes jurisdicciones del AMBA. Desde febrero de 2025, los precios evolucionan de manera independiente en la Ciudad, la Provincia y las líneas nacionales, respondiendo a decisiones financieras propias de cada gobierno.
En marzo de 2026, el boleto mínimo en la Ciudad de Buenos Aires se ubicó en $681,85, mientras que en la Provincia de Buenos Aires alcanzó los $832,57. Los servicios interjurisdiccionales que conectan la capital con el conurbano incrementaron su tarifa mínima hasta los $700.
Este escenario se da en paralelo a un significativo retiro del Estado Nacional del financiamiento del transporte. El Fondo Fiduciario del Sistema de Infraestructura del Transporte (FFSIT) redujo sus transferencias en un 25% nominal anual, lo que equivale a una caída real del 43%. Como resultado, las jurisdicciones han debido aumentar la proporción del costo que pagan los pasajeros.
Actualmente, los colectivos en la Provincia de Buenos Aires cubren más del 45% de sus costos mediante tarifas, mientras que en las líneas nacionales y en la Ciudad de Buenos Aires esta cobertura es del 34%. El IIEP también calculó el “costo técnico” del servicio, que sería el valor del boleto sin subsidios, y lo estimó en $1.811 por pasajero en febrero de 2026, llegando a $2.001 con IVA incluido. Sin embargo, el Gobierno nacional reconoce un costo menor, ubicado en $1.728 por pasajero, una diferencia metodológica que influye en las presiones sobre el sistema y en las futuras actualizaciones tarifarias.
Para 2026, el esquema tarifario volvió a ajustarse mensualmente basado en la inflación. La Ciudad y la Provincia aplican una fórmula que suma el índice de precios al consumidor (IPC) más un 2%. El Subte, tras un intento inicial de moderar las subas, retomó el ritmo de aumento, con una tarifa de $1.363 en marzo y una proyección de $1.414 para abril.
El alza en el costo del transporte ha erosionado significativamente el poder adquisitivo de los salarios. Según el Observatorio, la canasta total de servicios públicos —que incluye transporte, luz, gas y agua— representa ahora el 12,3% del salario promedio registrado. En marzo de 2025, un salario alcanzaba para comprar 9,3 canastas; hoy solo alcanza para 8,1. El transporte es el principal responsable de esta caída, aportando 28 puntos porcentuales de los 46 puntos totales del incremento interanual en la canasta de servicios, superando ampliamente la contribución del gas (5 puntos), la electricidad (8 puntos) y el agua (4 puntos).
En comparación con el resto del país, el AMBA ha comenzado a reducir la brecha histórica que mantenía con otras regiones, aunque todavía persisten diferencias. El boleto promedio en el interior se ubica en $1.490, mientras que en el AMBA las tarifas se acercan a sus valores reales de 2019, perdiendo el beneficio del subsidio extraordinario que tuvo la región en la última década.
El futuro cercano apunta a la consolidación de esta tendencia. La restauración de ajustes mensuales por inflación y la política de reducción del déficit fiscal mediante recortes a las empresas operadoras mantendrán al transporte como el principal factor de presión sobre la inflación de servicios y el presupuesto de los trabajadores en la región metropolitana. La falta de un plan tarifario unificado y la ausencia de subsidios profundizan la crisis en el sector, afectando especialmente a los sectores de menores ingresos, que destinan gran parte de su salario solo para trasladarse a sus trabajos y estudios.
