El consumo masivo creció un 2% en 2025 en comparación con el año anterior
Después del desplome histórico de 2024, las ventas de productos básicos cerraron 2025 con una suba leve. Hay señales de rebote, cambios en los hábitos y más peso del canal digital, pero el golpe todavía se siente.
Por Eric Nesich
Periodista especializado en Economía y Finanzas
Tras haberse derrumbado casi 14% en 2024, el consumo masivo terminó 2025 con una mejora modesta del 2%, según los datos de la consultora Scentia, que mes a mes sigue la compra de alimentos y otros productos de uso diario. El número marca una leve reactivación, aunque está lejos de compensar el golpe del año anterior, que quedó como el tercero peor desde la crisis de 2001, solo superado por 2002 y 2003.
Por eso, pese a que la inflación aflojó y hubo algo de recomposición del ingreso real, en el sector evitan hablar de crecimiento genuino. Más bien lo describen como un rebote desde un piso muy bajo. La lectura es que 2024 dejó un nivel tan deprimido que difícilmente vuelva a repetirse en el escenario actual, pero el camino de vuelta todavía es largo.
Para entender lo que pasó hay que mirar el arrastre. El año pasado todavía se sintió fuerte la pérdida de poder adquisitivo que dejó la devaluación de 2023 y varios años de inflación alta. Eso empujó a muchos consumidores a stockearse cuando podían, ante precios que cambiaban todo el tiempo y desorientaban incluso sobre cuánto valían las cosas. Ese comportamiento hoy cambió por completo.
Después de una recuperación menor a la que se esperaba al inicio de 2025, ahora la expectativa se corre a 2026. En el sector creen que lo peor ya quedó atrás y que, si no hay sobresaltos, el próximo año podría mostrar números más firmes.
El balance general del año dio positivo frente a 2024, pero con comportamientos muy distintos según el canal. “Se recuperó algo de lo que se perdió el año anterior”, explicó Osvaldo del Rio, titular de Scentia, aunque aclaró que no todos jugaron el mismo partido.
Las grandes cadenas de supermercados fueron las más golpeadas, con una caída del 5,2%, seguidas por los mayoristas, que retrocedieron 5%. Ni las promos con bancos y fintech lograron torcer del todo esa tendencia. En cambio, los comercios de cercanía salieron mejor parados: almacenes y kioscos crecieron 9,1%, los autoservicios avanzaron apenas 0,1% y las farmacias mostraron una suba del 2,3%.
En paralelo, el gran ganador volvió a ser el comercio electrónico, con un salto del 14,1%. De todos modos, Del Rio puso una advertencia: ese crecimiento no se explica tanto por alimentos básicos, sino por otros rubros. “Electrodomésticos y bienes durables están en positivo, sobre todo online y en cuotas. Pero el consumo masivo empaquetado no corre por el mismo carril”, señaló.
Hoy, la venta digital de supermercados y plataformas todavía representa cerca del 5% del total. Creció, sí, pero no alcanza para compensar la caída de las compras en los salones. De hecho, los datos del Indec muestran que el 96,5% de las ventas de súper siguen siendo presenciales, contra apenas un 3,5% online.
De cara a lo que viene, el panorama muestra un consumidor más cauteloso, que compara, recorta y elige con lupa. La recuperación existe, pero es lenta y desigual. El desafío para 2026 será transformar este rebote tímido en una mejora más sólida, sin volver a depender de picos de consumo que después terminan pasando factura.
