Cuánto hay que ganar hoy en CABA para no caer en la línea de pobreza
Un informe del organismo estadístico porteño detalla los valores de las canastas, las líneas de pobreza e indigencia y cómo se divide hoy el mapa social de los hogares de la Ciudad de Buenos Aires.
Por Eric Nesich
Periodista especializado en Economía y Finanzas
El Sistema de Canastas de Consumo de la Ciudad de Buenos Aires, elaborado por el Instituto de Estadística y Censos de la Ciudad de Buenos Aires, volvió a poner números concretos sobre la mesa a la hora de medir el nivel de vida de los hogares porteños. El esquema, que funciona desde 2008, sirve para evaluar si los ingresos alcanzan para cubrir un conjunto de bienes y servicios acordes al estándar de vida de la Ciudad y se actualiza todos los meses con precios locales.
A partir de 2016, ese sistema incorporó la Canasta Básica Alimentaria (CBA) y la Canasta Básica Total (CBT), que marcan las líneas de indigencia y pobreza. Ambas se calculan con valores de la Ciudad y permiten, junto con los datos de ingresos, estimar cuántas personas quedan por debajo de esos umbrales.
Los datos también muestran la evolución de las canastas. En enero de este año, la canasta alimentaria para ese hogar tipo superó los $840 mil, mientras que la canasta total rozó los $1,76 millones. Son cifras que reflejan el impacto del costo de vida porteño y explican por qué amplios sectores, aun sin ser pobres, se mantienen en una situación frágil.
Desde el IDECBA remarcan que esta estratificación no solo permite identificar a los sectores más golpeados por la pobreza y la indigencia, sino también entender mejor la diversidad que existe dentro de los hogares no pobres. Esa mirada más detallada ayuda a analizar cómo se mueve la estructura social de la Ciudad y cómo cambian los ingresos reales con el paso del tiempo.
En un contexto económico todavía inestable, estos números funcionan como una referencia clave para políticas públicas, negociaciones salariales y debates sobre el poder adquisitivo. También dejan en claro que, en la Ciudad de Buenos Aires, el umbral para sostener un nivel de vida medio es cada vez más alto.
