Agro y energía: los dos motores que impulsan la generación de divisas en Argentina

Mientras el agro continúa liderando el ingreso de dólares al país, el crecimiento acelerado del petróleo y la minería reduce la brecha y consolida una nueva fuente estratégica de divisas. Un análisis sobre cómo evoluciona el aporte de ambos sectores y qué impacto tiene en la economía argentina.

Por redacción

Hace 6 horas

La escasez recurrente de divisas en Argentina no es una consecuencia inevitable del crecimiento económico, sino que responde, en gran medida, a décadas de inestabilidad macroeconómica y políticas que desincentivaron las exportaciones y limitaron la capacidad del país para generar dólares de manera sostenida.

 

En este escenario, el país comienza a consolidar una segunda gran plataforma generadora de divisas. Históricamente, el agro y la industria alimenticia fueron los principales aportantes de dólares, pero en los últimos años el sector de petróleo, gas y minería incrementó significativamente su participación, reduciendo la distancia con el complejo agroexportador.

 

Para medir este aporte, el análisis distingue tres conceptos: los cobros por exportaciones, las exportaciones netas de importaciones y el aporte total neto de divisas, que incorpora tanto las operaciones comerciales como los movimientos financieros y de capital. Asimismo, se aclara que la clasificación sectorial del Banco Central responde a la actividad principal de cada empresa, por lo que algunos flujos pueden quedar asignados a sectores diferentes de aquellos a los que realmente pertenecen desde el punto de vista económico.

 

En los doce meses finalizados en abril de 2026, el agro y la industria alimenticia aportaron aproximadamente USD 36.900 millones netos al mercado de cambios, mientras que el conjunto de petróleo, gas y minería alcanzó alrededor de USD 18.300 millones, es decir, cerca de la mitad del aporte agropecuario. Aunque el agro sigue siendo el principal proveedor de divisas, la brecha entre ambos sectores se redujo considerablemente durante los últimos años.

 

Esta reducción no se explica por una caída del agro. Por el contrario, tras el impacto de la sequía, el sector recuperó buena parte de su capacidad exportadora. El verdadero cambio proviene del fuerte crecimiento de la energía y la minería, impulsado por el desarrollo de Vaca Muerta, el aumento de las exportaciones de petróleo y gas y la disminución de las importaciones energéticas. En apenas dos años, el aporte neto del sector extractivo pasó de menos de USD 6.900 millones a más de USD 18.300 millones.

 

En materia de comercio exterior, el agro explicó alrededor del 45% de los cobros de exportaciones, mientras que petróleo, gas y minería representaron cerca del 17,7%. En conjunto, ambos sectores concentraron casi el 63% de las exportaciones canalizadas a través del mercado de cambios.

 

No obstante, existen diferencias importantes en la composición de los ingresos. En el agro, el 93% del aporte neto proviene de la cuenta corriente, vinculada principalmente con exportaciones. En cambio, en energía y minería más de un tercio del aporte se origina en la cuenta financiera, reflejando inversiones, préstamos y financiamiento destinados al desarrollo de nuevos proyectos. Esto demuestra que el crecimiento del sector extractivo también está asociado al ingreso de capitales necesarios para expandir la producción.

 

Los datos más recientes confirman esta tendencia. Durante el primer cuatrimestre de 2026, las exportaciones del sector energético y minero crecieron mucho más que las del agro, tanto en términos de cobros como de exportaciones netas y aporte total de divisas. Esto evidencia que la reducción de la brecha responde al dinamismo del sector extractivo y no a un deterioro del complejo agroindustrial.

 

Otro indicador relevante es la eficiencia con la que cada sector transforma sus ingresos en oferta neta de divisas. El agro conserva una ventaja significativa, ya que retiene aproximadamente el 77% de los dólares que ingresan, mientras que energía y minería alcanzan una tasa cercana al 65%. La diferencia se explica porque el sector extractivo aún requiere importantes importaciones de maquinaria, servicios especializados y financiamiento para sostener su expansión. Sin embargo, esa eficiencia viene mejorando de forma sostenida y ya supera ampliamente los niveles registrados en los primeros años analizados.

 

En conclusión, Argentina continúa dependiendo del agro como principal fuente de divisas, pero el crecimiento acelerado del petróleo y la minería está modificando la estructura de generación de dólares del país. Si esta tendencia se mantiene y los proyectos energéticos continúan madurando, el sector extractivo podría consolidarse como un complemento estratégico del agro, fortaleciendo la capacidad de la economía argentina para generar divisas de manera más diversificada y sostenible.

 

¿Quiere recibir notificaciones de alertas?