Peligra el carry trade: el dólar volvió a moverse fuerte en junio y se abren las expectativas

Tras varios meses rezagado frente a la inflación, el tipo de cambio oficial recuperó terreno durante junio. Menor ingreso de divisas, mayor demanda y un contexto internacional más favorable al dólar explican el cambio de tendencia.

Por Eric Nesich

Periodista especializado en Economía y Finanzas

Hace 2 horas

Después de varios meses en los que el dólar había quedado muy por detrás de la inflación, junio marcó un cambio de escenario. El tipo de cambio oficial avanzó cerca de un 5% en el mes y llegó a tocar los $1.479, el valor más alto desde noviembre del año pasado.

 

Aun así, si se observa el recorrido de todo 2026, la suba acumulada sigue siendo moderada. En lo que va del año el dólar aumentó apenas un 1,5%, muy por debajo de una inflación que ronda el 16% en el primer semestre. Esto mantiene abierto el interrogante sobre si la divisa podrá recuperar terreno frente al aumento general de los precios en los próximos meses.

 

En la City consideran que este movimiento era esperable luego de un período prolongado de estabilidad cambiaria. Un dólar algo más firme también contribuye a corregir el atraso que había acumulado el tipo de cambio y le devuelve algo de equilibrio al mercado financiero.

 

Menos oferta de dólares y mayor demanda

 

Uno de los factores que impulsó la suba fue la proximidad del final de la temporada fuerte de liquidación de exportaciones del campo. Con menos ingreso de divisas previsto para el segundo semestre, el Banco Central comenzó a moderar el ritmo de compras de dólares en el mercado, luego de haber adquirido alrededor de US$11.000 millones durante 2026.

 

Al mismo tiempo, la persistencia de una inflación elevada redujo el atractivo de las inversiones en pesos. Con rendimientos que en muchos casos no logran compensar el aumento de los precios, parte de los inversores optó por dolarizar una porción de sus carteras.

 

También hubo factores puntuales que incrementaron la demanda durante las últimas semanas del mes. Varias empresas, especialmente del sector energético, compraron divisas para girar dividendos al exterior, mientras que el cobro del medio aguinaldo aportó un mayor volumen de operaciones por parte de pequeños ahorristas.

 

El contexto internacional también jugó su papel

 

La tendencia local estuvo acompañada por un fortalecimiento del dólar en los mercados internacionales. La posibilidad de que la Reserva Federal de Estados Unidos mantenga una política monetaria más restrictiva impulsó a la moneda estadounidense frente a las principales divisas del mundo.

 

En paralelo, el real brasileño también perdió valor durante junio. Dada la estrecha relación comercial entre Argentina y Brasil, ese movimiento suele trasladar presión sobre el mercado cambiario local.

 

La combinación de un dólar global más fuerte y tasas más elevadas en Estados Unidos también redujo el apetito por activos considerados de mayor riesgo, entre ellos los argentinos.

 

Para evitar movimientos más bruscos en la cotización, el Banco Central intervino en distintos frentes. Además de desacelerar las compras de divisas en el mercado oficial, utilizó instrumentos financieros vinculados al dólar para contener la presión cambiaria.

Con el ingreso de dólares del agro acercándose a su etapa final, el comportamiento de los flujos de divisas durante el segundo semestre será uno de los principales factores a seguir de cerca. La evolución de las exportaciones, el contexto internacional y la demanda interna serán determinantes para definir si el dólar logra consolidar esta recuperación frente a la inflación.

 

En el mercado de futuros, las expectativas también reflejan un dólar con una tendencia alcista, aunque lejos de los límites superiores fijados para la banda cambiaria. Los contratos proyectan un tipo de cambio de $1.478 para el cierre de junio y de $1.504 para fines de julio, valores que se ubican más de $300 por debajo de los techos previstos para esos meses, establecidos en $1.803 y $1.841, respectivamente.

 

Las posiciones para diciembre muestran un dólar de $1.653, lo que representa un incremento de $176, equivalente a un 11,8% en los próximos seis meses. Esa variación se encuentra en línea con una inflación mensual estimada en torno al 1,8% para lo que resta del año, lo que indica que el mercado no espera un salto brusco del tipo de cambio en el corto plazo.
 

 

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