Finanzas personales|27 de julio de 2021

Soldado que huye pierde su capital

Muchos inversores entran en pánico y venden sus acciones en momentos de caída, buscando el refugio del efectivo. Hoy te cuento por qué esto puede costarle muy caro a tus inversiones.

Por Matías Daghero

Agente Asesor Global de Inversión, Presidente de @closingbelladv


Para un inversor una de las estrategias más seguras a largo plazo es “casarse” con empresas sólidas, es decir, invertir en ellas y esperar a que rindan sus frutos. Sin embargo, en el mercado siempre hay fluctuaciones que hacen que muchos inversores duden de su compromiso con estas empresas y decidan venderlas en el peor momento.

 

La crisis ocasionada por la pandemia en 2020 fue un ejemplo muy claro de esta tendencia. El mercado bajó un 34% en la que fue una de las caídas más rápidas y significativas de la historia.

 

Si vemos el año 2020 completo, el panorama es bien diferente. El rendimiento del mercado americano fue de 16,3%, muy superior al 10% que es su comportamiento histórico. La recuperación fue muy rápida por lo que el inversor que decidió vender sus tenencias durante la caída seguramente se estuvo agarrando la cabeza en los siguientes meses. 

 

No paga bajarse del barco de una buena acción cuando el escenario se pone complicado. A continuación, te cuento por qué es una estrategia inteligente aferrarte a buenas inversiones incluso en el medio de grandes caídas.

 

El mercado premia a los pacientes

Una de las primeras reglas que sí o sí tenés que entender como inversor es que la volatilidad es normal. Quienes no entiendan este punto pagarán un precio muy caro, vendiendo sus activos a precio de remate en el peor momento.

 

El índice S&P 500, que nuclea a las 500 empresas más grandes de Estados Unidos, ha sufrido caídas de más de 10% o más en 22 de los últimos 40 años. A pesar de eso, el retorno anual ha sido positivo en 31 de los últimos 40 años.

La realidad es que los mercados tienden a subir a lo largo del tiempo. En los últimos 40 años, el rendimiento promedio del S&P 500 ha sido del 10,30% anual. Esto es lógico porque en el mundo cada vez se crea más riqueza y capital. Entonces, ser socio de las empresas que crean esa riqueza hará que participemos de ese crecimiento.

 

Obviamente, como quizás estés pensando, esto no es cierto en todos los casos. Y una salvedad muy importante son las acciones argentinas.

 

Quien invirtió en la acción de Banco Galicia cuando salió a cotizar, por ejemplo, la hubiera comprado a USD 17 en el año 2000. Aún al día de hoy no habría podido salir hecho, ya que está cotizando a sólo USD 8,13. Eso es porque Argentina lamentablemente destruye valor en el largo plazo.

 

Pero es importante que no te confundas y te desanimes viendo estos números de acciones argentinas. En ese sentido, somos una excepción en el mundo. La regla es que la economía y el mercado de capitales tienden a subir en el mundo a largo plazo y así ha sido por muchos años.

 

Puede que pienses que lo más inteligente en este caso es tratar de atrapar pisos, buscando comprar en mínimo. El tema es que es muy riesgoso tratar de tomarle el tiempo al mercado. Perder unos pocos días buenos en el mercado puede afectar en gran medida tus rendimientos.

 

Las consecuencias de no estar invertido, esperando comprar en pisos, pueden ser significativas. En el año que transcurrió entre marzo 2020 y marzo 2021, los 10 mejores días de suba ocurrieron dentro del período de una semana de uno de los peores 10 días. Esto es porque fue un período de gran volatilidad. Si un inversor se asustó y vendió sus tenencias en uno de esos días, buscando quedarse con efectivo, se perdió algunos de los mejores días de suba.

 

El optimismo no es una debilidad

Parece contradictorio que en un contexto de caída de las economías mundiales en 2020 haya subido la bolsa. Incluso parece alimentar el mito de que la bolsa es una timba y que no tiene nada que ver con la economía real.

 

La realidad es que el mercado tiende a anticiparse, a recuperarse antes de que la economía se termine de reactivar. Esto ocurre porque el rendimiento de los activos no refleja ni el pasado ni el presente de la economía. El mercado es futuro, refleja si los inversores creen que las cosan van a estar mejor o peor.

 

La situación en 2020 fue un ejemplo perfecto. El mercado se derrumbó antes del pico de casos, antes de que estallara el desempleo y antes de que se derritiera el crecimiento económico. Luego empezó una rápida recuperación porque los inversores empezaron a esperar una rápida respuesta de los bancos centrales y gobiernos que evitara lo peor de la crisis y que ciertas compañías focalizadas en la tecnología de la era digital podían potenciar su desempeño en ese contexto. Pensemos en las Amazon y Mercado Libre del mundo, que experimentaron un crecimiento enorme al cambiar los hábitos del consumidor.

 

Como inversor, lo más importante es que tengas en cuenta que los mercados siempre se focalizan en el futuro. Y el futuro típicamente es mejor que el presente. Paga ser optimista, no bajarse del barco cuando la situación se complica y mantenerse invertido en grandes empresas a largo plazo.