La deuda de EE. UU. preocupa a Wall Street: los bonos anticipan una demanda más débil

Robin Brooks advierte que el aumento de los rendimientos del Tesoro podría reflejar una menor demanda por deuda estadounidense, mientras otros economistas consideran que las tasas todavía son compatibles con una economía saludable

Por redacción

Hace 1 hora

El mercado de deuda estadounidense atraviesa una etapa de creciente tensión. Robin Brooks, investigador principal de la Brookings Institution, advierte que el aumento de los rendimientos de los bonos del Tesoro podría reflejar un problema más profundo: una demanda de deuda más débil de lo que muestran las cotizaciones.

 

Según Brooks, Washington busca evitar que los costos de financiamiento de largo plazo sigan aumentando. Entre las medidas menciona la decisión del secretario del Tesoro, Scott Bessent, de duplicar la recompra de deuda, y el discurso del presidente de la Reserva Federal, Kevin Warsh, en Jackson Hole, para transmitir confianza en la lucha contra la inflación.

 

La señal más preocupante aparece en la relación entre los datos económicos y los bonos. Varios indicadores mostraron actividad más débil, pero los rendimientos de largo plazo no bajaron. Aunque el informe de empleo del viernes fue mejor de lo previsto, Brooks considera el comportamiento anómalo.

 

La guerra de Estados Unidos contra Irán también complica el escenario. La intensificación de los combates y la falta de avances diplomáticos elevaron el petróleo y los riesgos inflacionarios.

 

Para Brooks, el factor central está en la demanda. El rendimiento del bono a 10 años mostraría que los inversores exigen mayor compensación por mantener deuda. La deuda federal ya alcanza los USD 40 billones y ya compite con la inteligencia artificial como preocupación central para Wall Street.

 

Los rendimientos aumentaron en economías importantes como Reino Unido, Francia, Alemania y Japón. Desde la pandemia, los gobiernos mantuvieron elevados gastos y déficits, mientras las condiciones monetarias cambiaron.

 

Los tipos de interés subieron para combatir la inflación, pero la expansión de la inteligencia artificial está inyectando cientos de miles de millones de dólares cada año en una economía menos sensible a tasas altas. Joseph Brusuelas, economista jefe de RSM, sostuvo que la deuda se vuelve insostenible cuando los mercados financieros globales comienzan a señalarlo y afirmó que eso parece estar ocurriendo.

 

También cambiaron los compradores. Bancos centrales extranjeros redujeron su participación en Treasuries y buscaron alternativas como el oro. Norges Bank Investment Management, el mayor fondo soberano del mundo, con USD 2,3 billones en activos, propuso reorganizar sus tenencias y reducir su exposición.

 

La salida de compradores tradicionales dejó mayor espacio para los fondos de cobertura, más sensibles a los precios, lo que puede aumentar la volatilidad. Al mismo tiempo, el déficit presupuestario se acerca a los USD 2 billones anuales, sin señales claras de ajuste fiscal.

 

Brooks sostiene que esta combinación explica el avance de las tasas largas: el mercado está prestando más atención al déficit que a los indicadores económicos.

 

Ed Yardeni discrepa: considera que los rendimientos reflejan una economía sólida y regresan a niveles normales tras la era de tasas ultrabajas posterior a la Gran Crisis Financiera y la pandemia.

 

Yardeni reconoce que la trayectoria de la deuda es insostenible, pero afirma que los vigilantes de bonos todavía no muestran preocupación. Su previsión es que el rendimiento del bono a 10 años permanezca entre el 4,00% y el 5,00%.

 

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