Rumbo a las elecciones: analistas sugieren refugiarse en liquidez frente a una inminente volatilidad cambiaria
En medio de desafíos electorales para la gestión de Milei, los operadores del mercado local descartan el carry trade por tasas reales negativas y se preparan para capturar oportunidades de trading ante un eventual salto del tipo de cambio.
La City porteña ya empezó a recalibrar sus carteras frente a los desafíos que asoman en el horizonte de cara al ciclo electoral del gobierno de Javier Milei. Aunque hoy el tipo de cambio se mantiene calmo y lejos del techo de la banda, la expectativa de una mayor volatilidad ante la proximidad de los comicios ya se siente con fuerza en el mercado local. Desde Bull Market, los analistas del mercado advierten que, si bien el oficialismo compró reservas y llegará mejor preparado para contener eventuales corridas, la histórica pendularidad de la economía argentina mantiene en alerta a las mesas de operaciones de la City.
La debilidad que muestra la Bolsa local en algunos sectores, con el Grupo Financiero Galicia golpeado, contrasta con la resiliencia del sector energético, donde firmas como YPF rebotaron con fuerza al compás del petróleo, que roza los 90 dólares debido al conflicto internacional. Con un dólar MEP que oscila en torno a los 1500 pesos, la conveniencia de dolarizarse o mantenerse en pesos genera debates.
Sin embargo, los operadores coinciden en que el "carry trade" perdió su atractivo. Con rendimientos mensuales que rondan apenas el 2% en las letras, las tasas fijas resultan muy amarretas frente a una inflación que difícilmente perdone, obligando a los inversores a asumir riesgos excesivos por retornos despreciables.
En este escenario de tasas reales deprimidas, los operadores profesionales optan por una postura netamente defensiva. La consigna ya no es intentar adivinar qué pasará en las urnas, sino conservar liquidez para capturar las oportunidades que genera la tormenta.
Estar invertido al 100% en vísperas electorales es considerado un error grave: la clave reside en tener efectivo disponible para comprar volatilidad cuando los precios se destruyan. De producirse una corrida, el desarme de letras en pesos dispararía su tasa interna de retorno, abriendo recién ahí una ventana atractiva para volver a colocar pesos a tasas altas. Hasta que ocurra, la orden hoy es cautela absoluta.
