El mercado respalda el programa financiero de Caputo, aunque persisten dudas sobre reservas y financiamiento para 2027

El plan oficial para cubrir los vencimientos de deuda hasta fines de 2027 fue bien recibido por los mercados, pero analistas advierten que el éxito dependerá de la acumulación de reservas, la demanda de bonos en dólares y el contexto político del año electoral.

Por redacción

Hace 5 horas

El programa financiero presentado por el ministro de Economía, Luis Caputo, recibió una reacción positiva del mercado, con una nueva baja del riesgo país, que se aproxima a los 400 puntos básicos. Sin embargo, distintos analistas consideran que el plan aún enfrenta desafíos importantes para garantizar el financiamiento del Estado hasta fines de 2027, especialmente en un contexto electoral.

 

El objetivo oficial es atravesar un año electoral con estabilidad financiera, evitando que la incertidumbre política afecte el funcionamiento de la economía. Para ello, el Gobierno presentó una hoja de ruta que detalla las fuentes previstas para afrontar los vencimientos de deuda hasta el final del mandato presidencial.

 

Tras el reciente pago de intereses y capital de los Bonar y Globales, los compromisos de deuda entre agosto y diciembre de 2026 suman aproximadamente USD 4.900 millones. Más de la mitad corresponde a obligaciones con el Fondo Monetario Internacional (FMI).

 

Para cubrir esos pagos, el programa contempla un desembolso adicional del FMI por USD 860 millones, préstamos garantizados —de los cuales ya ingresaron USD 3.200 millones sobre un total acordado de USD 4.000 millones—, compras de divisas al Banco Central estimadas en USD 740 millones, aportes de organismos multilaterales y la emisión de un bono en dólares con vencimiento en 2029 por USD 2.000 millones en el mercado local.

 

El excedente financiero previsto para 2026 serviría como respaldo para afrontar los mayores vencimientos de 2027, cuando las obligaciones de deuda ascenderán a USD 24.900 millones, un monto significativamente superior al del año en curso.

 

Para ese período, el Gobierno proyecta combinar compras de dólares al Banco Central, nuevas emisiones de bonos en moneda extranjera, financiamiento de organismos internacionales y privatizaciones como fuentes de recursos.

 

No obstante, analistas privados identifican algunos puntos vulnerables del programa. Uno de los principales desafíos será que el Tesoro pueda adquirir aproximadamente USD 4.900 millones al Banco Central, lo que exige que la autoridad monetaria logre previamente incorporar ese volumen de divisas a sus reservas.

 

El escenario podría complicarse si aumenta la demanda de dólares durante el año electoral, un comportamiento habitual en Argentina. Además, si el excedente financiero estimado para 2026, cercano a USD 3.700 millones, permanece depositado en la cuenta del Tesoro en el Banco Central y luego se utiliza en 2027, la presión sobre las reservas internacionales sería aún mayor.

 

Desde el equipo económico aseguran que este riesgo fue contemplado. El secretario de Finanzas, Federico Furiase, sostuvo que el Gobierno buscará llegar a las elecciones con una elevada disponibilidad de dólares y una cantidad limitada de pesos, para reducir eventuales presiones sobre el mercado cambiario.

 

Otro de los desafíos será la colocación de aproximadamente USD 5.000 millones en bonos hard dollar durante 2027. Si bien los analistas consideran que existe capacidad para absorber nuevas emisiones gracias al crecimiento de los depósitos privados, recomiendan concentrar esas colocaciones al inicio del año electoral o incluso adelantarlas hacia fines de 2026.

 

La primera prueba para esta estrategia llegará con la licitación del nuevo Bonar 2029 (AO29), mediante la cual el Ministerio de Economía intentará captar la mayor cantidad posible de divisas en el mercado local.

 

El componente político también aparece como un factor determinante para el éxito del programa financiero. Los analistas advierten que el resultado de las elecciones, las encuestas y el clima político podrían influir sobre la confianza de los inversores, afectando tanto la demanda de deuda como la evolución del riesgo país.

 

Aun así, el Gobierno mantiene abierta la posibilidad de regresar al mercado internacional de crédito si mejoran las condiciones financieras, aunque insiste en que esa alternativa constituye una opción y no una necesidad inmediata. Mientras tanto, apuesta a que la consolidación del equilibrio fiscal y la reducción del riesgo país continúen fortaleciendo el acceso al financiamiento en los próximos meses.

 

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