Bank of America elevó su precio objetivo para SpaceX, pero advierte sobre riesgos que ponen en duda su valuación

La entidad fijó un precio objetivo de USD 235 para la acción, aunque reconoce que la compañía enfrenta importantes desafíos tecnológicos, regulatorios y financieros. Algunos analistas consideran que las expectativas sobre el negocio de inteligencia artificial podrían ser demasiado optimistas.

Por redacción

Hace 4 horas

Las acciones de SpaceX cotizan alrededor de USD 153 y ya perdieron las ganancias obtenidas tras su salida a bolsa, pese a haber sido incorporadas al Nasdaq-100 y a recibir recomendaciones favorables por parte de varias entidades financieras de Wall Street.

 

En los últimos días, Goldman Sachs fijó un precio objetivo de USD 205, mientras que Morgan Stanley elevó su estimación hasta USD 300 por acción. Ahora, Bank of America también inició la cobertura de la compañía con una recomendación positiva y un precio objetivo de USD 235.

 

Sin embargo, el informe de la entidad plantea interrogantes sobre la justificación de esa valuación, especialmente considerando los riesgos asociados al negocio y el horizonte temporal utilizado para estimar el potencial de crecimiento.

 

El análisis, elaborado por el equipo encabezado por Ronald J. Epstein, basa su valoración en un modelo de flujos de caja descontados (DCF) que proyecta la evolución financiera de SpaceX hasta 2045.

 

Este enfoque resulta poco habitual, ya que los modelos de flujo de caja descontado suelen desarrollarse sobre horizontes de entre 5 y 10 años, mientras que los precios objetivo de Wall Street normalmente buscan reflejar el comportamiento esperado de la acción durante los próximos 12 meses.

 

Para los analistas de Bank of America, el liderazgo de SpaceX en servicios de lanzamiento espacial constituye la base de su estrategia de expansión, ya que permite desarrollar nuevos negocios que posteriormente generan flujo de caja para financiar inversiones adicionales.

 

Uno de los pilares de esa estrategia es Starlink, la red de internet satelital de la empresa, considerada por el banco como un ejemplo exitoso de cómo SpaceX logró transformar su capacidad tecnológica en un negocio de escala global.

 

Además, la entidad considera que la compañía intentará replicar ese modelo en el desarrollo de soluciones vinculadas con la inteligencia artificial, un mercado que SpaceX identifica como su principal oportunidad de crecimiento futuro.

 

Según la documentación presentada por la empresa durante su oferta pública inicial, el mercado total direccionable (TAM) asciende a USD 28,5 billones, de los cuales USD 26,5 billones, equivalentes al 92,98%, estarían relacionados con aplicaciones de inteligencia artificial.

 

No obstante, el propio informe reconoce una serie de riesgos que podrían afectar esas proyecciones.

 

Entre ellos figuran el desarrollo aún no comprobado de Starship y de futuros sistemas de computación orbital, tecnologías que todavía deberán demostrar su viabilidad técnica y comercial.

 

También se mencionan los riesgos regulatorios vinculados a las actividades de lanzamiento espacial y a la prestación de servicios satelitales, sectores sujetos a una fuerte supervisión por parte de distintos organismos.

 

Otro de los desafíos identificados es la elevada inversión necesaria para desarrollar infraestructura destinada a inteligencia artificial, lo que podría exigir importantes desembolsos de capital durante los próximos años.

 

Además, Bank of America advierte que el tamaño potencial del mercado de inteligencia artificial dependerá de un entorno altamente competitivo, donde numerosas compañías buscarán capturar oportunidades similares.

 

En este contexto, aunque el banco mantiene una visión positiva sobre el potencial de largo plazo de SpaceX y proyecta una cotización de USD 235 por acción, reconoce que gran parte de esa valuación descansa sobre supuestos de crecimiento muy ambiciosos. Para algunos analistas, las expectativas incorporadas en el precio reflejan el fuerte entusiasmo del mercado por la inteligencia artificial y convierten a la acción en una inversión con un elevado componente especulativo, donde el éxito futuro dependerá de que la empresa logre materializar proyectos tecnológicos que todavía se encuentran en desarrollo.

 

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