Trump compró acciones de SpaceX y sumó un nuevo vínculo financiero con Elon Musk
La inversión adquiere particular relevancia porque SpaceX es uno de los principales contratistas del Gobierno estadounidense y mantiene una estrecha relación con distintas agencias federales.
Por redacción
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, compró en junio acciones de SpaceX, la compañía aeroespacial fundada y dirigida por Elon Musk, según una declaración financiera pública difundida el 22 de agosto. La operación tuvo un valor de entre USD 15.001 y USD 50.000 y se concretó el 23 de junio, pocos días después de que SpaceX debutara en Wall Street con una oferta pública inicial récord.
La inversión adquiere particular relevancia porque SpaceX es uno de los principales contratistas del Gobierno estadounidense y mantiene una estrecha relación con distintas agencias federales. Además, Musk fue anteriormente asesor de Trump, aunque ambos atravesaron posteriormente un período de fuertes diferencias públicas.
La Casa Blanca aseguró que la cartera de inversiones de Trump es administrada de manera independiente por instituciones financieras externas, que siguen índices reconocidos. Según el portavoz presidencial Davis Ingle, ni Trump ni integrantes de su familia pueden decidir qué activos comprar o vender ni influir sobre esas operaciones.
La compra también se produjo en un momento especialmente relevante para SpaceX. La empresa realizó su IPO el 12 de junio y alcanzó una valuación de aproximadamente USD 1,77 billones, convirtiéndose en una de las compañías más valiosas del mercado espacial.
El vínculo financiero resulta todavía más llamativo debido a la política espacial de la actual administración. El 20 de agosto, Trump firmó una directiva destinada a acelerar fuertemente los lanzamientos comerciales en Estados Unidos, con el objetivo de alcanzar al menos 1.000 lanzamientos y reingresos anuales hacia 2030. SpaceX es uno de los principales beneficiarios potenciales de esa expansión, dada su posición dominante en el mercado de lanzamientos.
La declaración patrimonial, sin embargo, no permite conocer cuánto pagó exactamente Trump por las acciones, ya que las normas estadounidenses exigen informar los activos dentro de determinados rangos.
Así, aunque se trata de una inversión relativamente pequeña dentro del patrimonio presidencial, la operación vuelve a poner el foco sobre la relación entre las decisiones de política pública, los grandes contratistas tecnológicos y los intereses financieros de funcionarios estadounidenses.
