Cómo aprovechar los Cedears de ETF de la mejor manera

Con paciencia, disciplina y el Cedear del SPY, un inversor argentino podrá obtener retornos en dólares de forma sostenida.

Por Gonzalo Andrés Castillo

 

La llegada de los Cedears de ETF marcó un antes y un después en la historia del mercado local. Con los pesos sobrantes y sin necesidad de abrir una cuenta en el exterior, cualquier argentino puede invertir en las mejores empresas del mundo de forma diversificada, y aplicar atractivas técnicas de inversión, como el DCA.

 

En qué consiste la técnica DCA

La técnica DCA (dollar cost averaging) o promedio del costo es una metodología de inversión muy sencilla y rentable que busca aprovechar las ventajas de la inversión pasiva mediante fondos cotizados.

 

Básicamente, lo que hay que hacer es invertir todos los meses una cierta cantidad de dinero en el SPY, el ETF que replica el comportamiento del S&P 500, el índice accionario más representativo de Estados Unidos, y del mundo.

 

Si la cotización es alta, compraremos menos activos; si es baja, tendremos más nominales, pero siempre compraremos. Lo que hace esta técnica es, como indica su nombre, promediar el costo final de la inversión.

 

Además, al tener una estricta rutina de comprar todos los meses, no importa si los mercados suben o bajan, ya que siempre estaremos invertidos, y de una forma diversificada dado que el índice se compone de 500 compañías.

 

Cómo invertir en el Cedear del S&P 500

Para aplicar la técnica DCA desde Argentina, solo basta con abrir una cuenta comitente en una sociedad de bolsa regulada por la Comisión Nacional de Valores como lo es Bull Market Brokers, proceso gratuito que no llevará más de cinco minutos, y, tras depositar los fondos deseados, adquirir el Cedear del SPY.

 

Los Cedears o Certificados de Depósito Argentinos son instrumentos que equivalen a comprar la acción subyacente que cotiza en el exterior, pero se pueden operar en pesos y siguen la evolución del dólar CCL, por lo que permiten evadir el riesgo argentino y, a la vez, cubrirse de un eventual salto cambiario.