La carrera espacial entre Elon Musk y Jeff Bezos se intensifica
En 2026, SpaceX reorientó su enfoque desde Marte hacia la Luna, priorizando la construcción de una base lunar denominada Moonbase Alpha.
Por Gonzalo Andrés Castillo
Redactor especialista en finanzas y mercado de capitales
La carrera espacial entre Elon Musk y Jeff Bezos se intensificó, con ambos multimillonarios redoblando esfuerzos para asegurar una presencia dominante en la Luna, en medio de una competencia global que también incluye a China.
En 2026, SpaceX reorientó su enfoque desde Marte hacia la Luna, priorizando la construcción de una base lunar denominada Moonbase Alpha que serviría tanto como plataforma de lanzamiento de satélites como punto estratégico para una red de infraestructura de inteligencia artificial en órbita. Musk hizo este cambio después de años de centrarse en la colonización marciana, argumentando que la Luna ofrecía un camino más inmediato para avanzar en objetivos ambiciosos de exploración y asentamientos humanos.
El cambio de prioridad también llega en un año clave para SpaceX, que se prepara para una oferta pública inicial (IPO) que según algunas estimaciones podría valorarla en más de USD 1 billón —lo que potenciaría su posición financiera para estos proyectos a largo plazo—.
Al mismo tiempo, Blue Origin ajustó su estrategia, cerrando su negocio de turismo suborbital para concentrar recursos en su programa lunar Blue Moon, con el objetivo de realizar una misión no tripulada a la superficie lunar este año. Esta iniciativa forma parte del programa Artemis de la NASA, que busca retornar astronautas al satélite antes de fines de la década, y ambos consorcios reciben financiamiento significativo del gobierno estadounidense para sus desarrollos de tecnología lunar.
La rivalidad se ha traducido en un aumento de atención y recursos en la industria aeroespacial: otras empresas del sector informaron que vieron un incremento en el interés de inversores tras los anuncios de Musk y Bezos, lo que podría acelerar aún más la innovación y el gasto en misiones, infraestructura y servicios relacionados con la exploración lunar.
Este duelo también tiene un componente geopolítico claro: China anunció su propia meta de aterrizar astronautas en la Luna para 2030, presionando a las compañías estadounidenses y a los proyectos públicos a acelerar sus cronogramas y asegurar una posición de liderazgo tecnológico en el espacio profundo.
