Peabody cierra su planta en Argentina y traslada producción a Paraguay mientras importa de Asia

La histórica marca de electrodomésticos dejó de fabricar en La Tablada, redujo su personal a 111 empleados y enfrenta una deuda cercana a $40.000 millones, en medio de un mercado con fuerte competencia de productos importados.

La empresa Peabody, reconocida marca de electrodomésticos, abandonó la fabricación en Argentina y adoptó un modelo basado en la importación de productos terminados desde Asia, junto con la comercialización y el servicio postventa. Parte de su producción se trasladó a Paraguay, donde los costos son entre un 30% y 35% menores que en territorio argentino.

 

La planta ubicada en La Tablada dejó de operar como fábrica, ya que toda la maquinaria fue retirada y almacenada en un depósito en San Martín. Además, las oficinas administrativas se mudaron a una nueva sede en la avenida Cabildo, en la Ciudad de Buenos Aires. Actualmente, la compañía enfrenta un proceso de reestructuración de una deuda que ronda los $40.000 millones y mantiene negociaciones con más de 350 acreedores.

 

En cuanto a su fuerza laboral, Peabody redujo su plantilla de 350 empleados en 2023 a solo 111 trabajadores en junio de 2026, sin incorporar nuevo personal desde octubre de 2025. La estructura organizativa está cada vez más orientada a la comercialización de productos que ya no se fabrican localmente.

 

Este cambio de modelo comenzó antes de la retirada definitiva de las máquinas. En 2025, la empresa comercializó más de 700.000 unidades, de las cuales menos de la mitad fueron producidas por ella misma. En 2026, más del 50% de los productos vendidos provinieron del exterior, principalmente de Asia, donde las importaciones ganaron terreno frente a la producción nacional.

 

El traslado parcial de la fabricación a Paraguay responde a la diferencia de costos. Según una presentación de Goldmund, la empresa matriz de Peabody, producir en Paraguay resulta entre un 30% y 35% más barato que en Argentina, debido a menores costos laborales, beneficios fiscales y carga tributaria reducida. El presidente de la empresa, Dante Choi, criticó las condiciones de la industria nacional y mencionó factores como "el ingreso de productos importados con presunta subfacturación", el crecimiento del mercado informal y las dificultades que enfrentan los fabricantes locales para competir.

 

En el marco del concurso preventivo, Goldmund también relacionó su deterioro económico con las restricciones a las importaciones durante el régimen SIRA, la acumulación de créditos fiscales que se vieron afectados tras la devaluación de diciembre de 2023 y los cambios en el mercado. La empresa señaló que este nuevo escenario facilitó la entrada de productos a precios con los que la fabricación local tenía problemas para competir.

 

La reconversión de Peabody coincidió con una caída significativa en sus ventas. Según informes de la sindicatura, las ventas bajaron de $2.813,7 millones en mayo a $1.335,9 millones en junio, lo que representa una caída superior al 52% en solo un mes. La facturación mostró un comportamiento similar, descendiendo de $3.439,6 millones a $1.634,6 millones en el mismo período.

 

El gerente de Comercialización explicó que en los últimos seis meses el precio promedio de los productos se redujo aproximadamente a la mitad, una situación impulsada por el mercado que impactó directamente en la facturación. En paralelo, las compras de mercadería disminuyeron de $2.579,3 millones en mayo a $1.830,3 millones en junio.

 

Los datos del concurso preventivo reflejan la profundidad del cambio en Peabody: abandono de la fabricación local, traslado de maquinaria a depósito, reducción de la plantilla a 111 empleados, aumento de productos importados desde Asia y producción en Paraguay. La empresa busca ahora superar su pasivo millonario y mantenerse en un mercado cada vez más competitivo.

 

Este giro representa una transformación significativa para una marca histórica de electrodomésticos en Argentina, que ahora se focaliza en la importación, comercialización y servicio postventa, mientras enfrenta desafíos financieros y un entorno de mercado complejo. La empresa busca así reducir costos y adaptarse a la competencia, aunque enfrenta críticas por la pérdida de empleo local y el impacto en la industria nacional. Analistas advierten que esta estrategia podría afectar su posicionamiento a largo plazo.

 

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