Préstamos personales crecieron 44% en 2025, pero desaceleraron en el último trimestre

El stock de créditos personales alcanzó $19,1 billones en diciembre, con fuerte impulso en el primer semestre y caída real mensual al cierre del año, afectado por la suba de la morosidad.

Los préstamos personales en Argentina experimentaron un crecimiento real del 44,3% durante 2025, aunque mostraron una marcada desaceleración en los últimos meses del año. Al cierre de diciembre, el saldo total alcanzó los $19,1 billones, con un aumento nominal interanual del 89% y un crecimiento mensual nominal de apenas el 1,3%, que en términos reales significó una caída del 1,1% en ese mes.

 

El comportamiento del sector en 2025 se dividió en dos etapas: la primera mitad del año estuvo marcada por un ritmo elevado de colocación de créditos, mientras que en el segundo semestre, y en particular en el último trimestre, se observó una pérdida de dinamismo. Esta desaceleración está vinculada al aumento de la morosidad, que desalentó a las entidades financieras a mantener el nivel de colocaciones alcanzado en los primeros meses del año.

 

Guillermo Barbero, socio de First Capital Group, explicó que “el incremento de la mora desalentó a las entidades financieras a mantener el ritmo de colocación del primer semestre”. En comparación, en 2024, los préstamos personales crecieron un 134% en términos reales, superando ampliamente la expansión registrada en 2025.

 

El último trimestre mostró una clara tendencia a la baja, con noviembre y diciembre registrando los crecimientos nominales mensuales más bajos del año, del 1,6% y 1,3% respectivamente. En enero, por contraste, el crecimiento nominal fue del 12,9%, reflejando el fuerte impulso inicial del crédito personal durante el año. El informe también señala que, en términos trimestrales y semestrales, los créditos personales aumentaron un 5,1% en el último trimestre de 2025 y un 16,7% en el segundo semestre, confirmando que, pese a la desaceleración, el segmento se mantuvo como uno de los más dinámicos dentro del sistema financiero.

 

De cara a 2026, Barbero destacó que el principal desafío será “gestionar la recuperación de los clientes en situación irregular, para que se integren nuevamente a la cartera activa”. Esta tarea será fundamental para determinar la evolución futura del crédito personal, tras un año caracterizado por un inicio expansivo y un cierre más restrictivo.

 

Así, el desempeño de los préstamos personales en 2025 presenta un balance mixto: mientras que el crecimiento real interanual reafirma la importancia de este segmento en el crédito en pesos, la caída real mensual en diciembre y la desaceleración sostenida desde mitad de año evidencian un cambio en las condiciones que afectan tanto la oferta como la demanda de financiamiento. Analistas advierten que la evolución de la morosidad y las tasas de interés serán clave para el comportamiento del crédito personal en 2026, en un contexto económico que exige mayor cautela por parte de bancos y consumidores.

 

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