La mentira del consumo como "deber patriótico"
La economía basada puramente en el consumo financiado es una economía de "pies de barro".
Por Matías Daghero
Agente Asesor Global de Inversión, Presidente de @closingbelladv
En Argentina está instalada la idea de que el consumo mueve la economía. Entonces, en charlas que tengo a veces escucho que invertir está muy bien pero que la economía también necesita gente que se la “gaste toda” para funcionar.
Y por supuesto que la gente se pregunta, por qué no puedo ser yo ese “héroe” que impulsa la economía quemándose toda la plata. No todos podemos ahorrar, la economía se vendría a pique.
Pero ¿es realmente así?
El mito de la "Rueda de la Economía" basada en el consumo
El argumento tradicional dice así: si vos ahorrás un peso en lugar de gastarlo en un café o una zapatilla nueva, el dueño del local no vende, no puede pagar sueldos y la economía colapsa. Bajo esta lógica, el consumidor ideal es aquel que gasta todo lo que gana (y si puede pedir prestado para gastar más, mejor).
Pero esto es ver solo una parte de la película. Es como decir que un auto funciona mejor porque le pisás el acelerador a fondo, ignorando que si no tenés aceite y nafta (capital), el motor va a fundirse.
Cuando gastamos dinero que no tenemos (usando el pago mínimo de la tarjeta o créditos personales a tasas siderales), estamos creando una demanda artificial. Es un impulso momentáneo que genera una sensación de bienestar, pero que tiene una fecha de vencimiento dolorosa. La economía basada puramente en el consumo financiado es una economía de "pies de barro".
La Paradoja de la Frugalidad: ¿Por qué nos vendieron que el ahorro es malo?
John Maynard Keynes popularizó la idea de que si todos decidimos ahorrar al mismo tiempo, la demanda agregada cae y terminamos en una recesión. De ahí viene ese miedo sistémico a que la gente sea responsable. Y si encima lo juntamos con la tendencia a buscar la gratificación inmediata, es un cóctel explosivo que genera que la gente no ahorre (porque es el camino más fácil) y encima te convencieron de que si te la gastás toda ayudás a la sociedad.
Sin embargo, hay un error fundamental en ese razonamiento: el ahorro no es dinero que desaparece de la faz de la tierra. En una economía sana, el ahorro se transforma en inversión.
- Si vos no te comprás ese gadget tecnológico innecesario y ponés esa plata en acciones o bonos de empresas como Mc Donalds, Wal Mart o YPF, ese capital está disponible para que las empresas se financien, compren maquinaria y produzcan más.
- El ahorro es, básicamente, consumo postergado. No es que "no vas a gastar nunca más", sino que vas a gastar cuando tengas el capital real para hacerlo, sin pagar peajes de intereses en el camino.
¿Qué pasaría si mañana todos dejáramos de tener deudas?
Imaginemos este escenario hipotético por un segundo. Todos los argentinos deciden hoy no usar más el crédito para consumo y liquidar sus deudas.
A corto plazo, es cierto: sectores que viven del "tarjeteo" constante verían una caída. Los bancos y financieras entrarían en pánico. Pero mirá lo que pasaría después:
- Aumento del Ingreso Disponible: Una vez que liquidás la deuda, ese 20% o 30% de tu sueldo que antes se iba en intereses financieros queda en tu bolsillo.
- Cambio en la calidad del consumo: La gente deja de comprar "baratijas" para calmar la ansiedad y empieza a comprar bienes de mayor calidad, paga sus casas, invierte en educación o viaja.
- Solidez ante las crisis: Una sociedad que no debe plata es una sociedad que no entra en default personal cuando la macroeconomía se mueve.
El sistema actual nos quiere convencidos de que gastar es un "bien social". Yo te digo que es un error de enfoque. El verdadero bien social es crear ciudadanos independientes que no necesiten que el Estado o los bancos los rescaten cada cinco años.
La diferencia entre Gasto y Generación de Riqueza
Cuando gastás por gastar, estás destruyendo capital. Cuando ahorrás e invertís, estás construyendo el "puente" hacia un consumo mucho más grande y genuino en el futuro.
Fijate en este punto: las personas con mayor patrimonio no son las que dejan de consumir, son las que consumen de manera eficiente. Una persona que tiene sus finanzas en orden y un fondo de inversión sólido, termina gastando mucho más en la economía real (viajes, propiedades, servicios de lujo, autos al contado) que alguien que vive al día tapando agujeros.
La diferencia es que el gasto del ahorrista es sustentable. El gasto del deudor es una bomba de tiempo.
Por qué nos enseñan que "ahorrar es un error"
A los gobiernos y a las grandes entidades financieras les conviene que consumas hoy. Al gobierno, porque el consumo genera impuestos rápidos (IVA). A los bancos, porque viven de los intereses que pagás por tu impaciencia.
Decirte que "ayudás a la economía" gastando es la forma más fácil de que aceptes ser un eslabón más de la cadena de deuda. Pero para vos, como individuo que busca la libertad financiera, ese discurso es una trampa.
Así que ahora sabés que si todos ahorramos la economía no colapsa; se transforma. Pasa de ser una economía de especulación y crédito a una economía de producción y capitalización.
En Argentina, donde las reglas cambian siempre, la única certeza que tenés es tu capacidad de ahorro y tu estrategia de inversión. No te sientas culpable por no "estimular el consumo" este mes. Tu prioridad debe ser construir esa base que te permita, en unos años, ser vos quien mueva la economía con compras reales, inversiones productivas y, por qué no, una mayor capacidad de ayudar a otros.
La próxima vez que veas una oferta en 12 cuotas "con interés" de algo que no necesitás, recordá: no estás ayudando al país, estás hipotecando tu futuro. El verdadero motor de la prosperidad no es el ticket del supermercado, es el balance de tu cuenta de inversión.
