La economía de China creció 4,3% en el segundo trimestre y quedó por debajo de la meta oficial

La desaceleración de la segunda mayor economía del mundo estuvo marcada por la débil demanda interna, la crisis inmobiliaria y el impacto del conflicto con Irán sobre los costos energéticos, pese al fuerte desempeño de las exportaciones.

Por redacción

Hace 2 horas

La economía china mostró una marcada desaceleración durante el segundo trimestre de 2026. Según datos oficiales, el Producto Interno Bruto (PIB) de la segunda mayor economía del mundo registró un crecimiento interanual de 4,3% entre abril y junio, por debajo del aumento de 5% observado en el primer trimestre y también por debajo del rango objetivo establecido por Pekín.

 

En marzo, el Gobierno chino había reducido su meta de crecimiento para 2026 a un rango de entre 4,5% y 5%, el nivel más bajo fijado por el país desde 1991. Para algunos analistas, esta decisión otorgó a las autoridades un mayor margen para reflejar con mayor precisión las dificultades económicas que ya venían afectando al gigante asiático.

 

El segundo trimestre fue el primero completo desde el inicio de la guerra entre Irán y sus aliados regionales el 28 de febrero, un conflicto que provocó una suba en los precios internacionales del petróleo y elevó los costos energéticos para numerosas empresas chinas.

 

La publicación de los datos se produjo apenas un día después de conocerse que las exportaciones chinas crecieron 27% en junio respecto al mismo mes del año anterior, evidenciando que el comercio exterior continúa siendo uno de los principales motores de la actividad económica.

 

Sin embargo, la fortaleza exportadora no fue suficiente para compensar la debilidad de la demanda interna. La Oficina Nacional de Estadísticas de China reconoció que persisten “factores de inestabilidad e incertidumbre externos” y señaló un desequilibrio entre la elevada capacidad productiva y el bajo nivel de consumo doméstico.

 

Además, el informe oficial destacó que el país continúa enfrentando problemas estructurales, entre ellos una prolongada crisis en el sector inmobiliario y un gasto de los hogares que aún no logra consolidar una recuperación sostenida.

 

En ese sentido, los precios de las viviendas nuevas volvieron a caer en junio, aunque el descenso fue de apenas 0,1%, mostrando una leve mejora respecto del mes anterior.

 

Por otro lado, algunos indicadores ofrecieron señales positivas. Las ventas minoristas aumentaron 1% en junio, revirtiendo la caída de 0,6% registrada en mayo, lo que podría indicar una moderada recuperación del consumo.

 

Para Fabien Yip, analista de la plataforma de inversión IG, las compañías chinas están absorbiendo el aumento de los costos energéticos y de materias primas debido a la debilidad de la demanda. Según el especialista, muchas empresas no cuentan con margen suficiente para trasladar esos incrementos a los consumidores.

 

La prolongación de las tensiones geopolíticas en Medio Oriente podría agravar aún más este escenario, especialmente si continúan las presiones sobre el mercado petrolero internacional.

 

Sin embargo, otros economistas consideran que la desaceleración no necesariamente implica un deterioro abrupto de la actividad. Julian Evans-Pritchard, jefe de economía china de Capital Economics, sostuvo que las nuevas cifras podrían reflejar una mayor disposición de Pekín a reconocer problemas preexistentes más que un empeoramiento repentino de la economía.

 

El especialista señaló que los datos oficiales se encuentran ahora más alineados con las estimaciones privadas elaboradas por su consultora y advirtió que el crecimiento subyacente podría haberse mantenido relativamente estable durante los últimos meses.

 

Asimismo, destacó que los indicadores correspondientes a junio mostraron mejoras en distintas áreas de la economía, aportando cierto alivio a los mercados.

 

Pese a ello, China enfrenta el desafío de reactivar el consumo interno, estabilizar el sector inmobiliario y sostener el crecimiento en un contexto internacional cada vez más complejo. La evolución de estos factores será determinante para saber si el país logra cumplir su objetivo anual o si deberá enfrentar una desaceleración más pronunciada durante la segunda mitad de 2026.

 

¿Quiere recibir notificaciones de alertas?