En marzo, una familia tipo necesitó casi $1.500.000 para no ser pobre, según el INDEC

La Canasta Básica Total aumentó un 2,6% en marzo de 2026, mientras que la alimentaria subió un 2,2%, reflejando un impacto en el costo de vida de las familias argentinas.

El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) publicó los datos correspondientes a marzo de 2026, donde se destaca que una familia tipo de cuatro integrantes requirió $1.434.464 para mantenerse por encima de la línea de pobreza. Este monto representa la Canasta Básica Total (CBT), que incluye tanto alimentos como servicios esenciales. Según el informe oficial, la CBT registró un aumento mensual del 2,6%, cifra que se ubicó por debajo del índice general de inflación del mes.

 

En paralelo, la Canasta Básica Alimentaria (CBA), que define el umbral de indigencia y contempla únicamente las necesidades alimenticias básicas, alcanzó un valor de $658.011 para el mismo grupo familiar. Este indicador tuvo un incremento del 2,2% respecto a febrero de 2026.

 

El reporte también especifica los ingresos mínimos necesarios para un adulto solo. Para evitar caer en la pobreza, un adulto mayor debe contar con un ingreso mensual de al menos $464.228. En cuanto a la indigencia, se considera que una persona está en esta situación si percibe menos de $212.949 al mes. Al analizar la evolución interanual, el INDEC señaló que la CBT acumuló un aumento del 32,8% en comparación con marzo del año anterior, mientras que la CBA creció un 30,4% en el mismo período.

 

En cuanto a las diferencias regionales, la inflación del mes pasado no fue uniforme en todo el país. La región del Noreste registró el mayor incremento, con un alza del 4,1%, superando el promedio nacional. En contraste, la Patagonia presentó la menor variación, con un aumento del 2,5%. Estos datos se conocen en un contexto donde el Índice de Precios al Consumidor (IPC) general para marzo de 2026 cerró en 3,4%, lo que refleja la presión sobre los ingresos familiares frente a la escalada de precios minoristas.

 

El incremento constante en los precios presiona el poder adquisitivo y dificulta el acceso a bienes y servicios básicos. Expertos advierten que, sin medidas de control, la situación podría agravarse en los próximos meses, afectando especialmente a los sectores más vulnerables.

 

El informe subraya la urgencia de políticas públicas que protejan el ingreso real de los hogares. Mientras tanto, la inflación continúa erosionando el salario, aumentando la precariedad y limitando el acceso a una vida digna para millones de argentinos.

 

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