El salario mínimo perdió casi un 40% de poder adquisitivo entre 2023 y 2026
Un informe del IIEP-UBA revela una caída histórica del salario mínimo real y una reducción de más de 300.000 empleos formales en Argentina durante la actual gestión.
Entre noviembre de 2023 y marzo de 2026, el poder adquisitivo del salario mínimo, vital y móvil (SMVM) descendió un 39%, según el estudio “Panorama del empleo asalariado formal y de las remuneraciones” elaborado por el Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP) de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA. Este retroceso se produjo en un contexto de alta inflación y caída del empleo formal, afectando de manera directa a los trabajadores argentinos.
El informe señala que el salario mínimo real en marzo de 2026 se ubicó en $352.400, cifra que representa un 39% menos que en noviembre de 2023 y apenas un tercio del máximo histórico alcanzado en septiembre de 2011, cuando equivalía a $1.033.354 (pesos de marzo de 2026). Este nivel es incluso inferior al registrado en 2001, previo a la crisis de la convertibilidad.
A pesar de que el salario mínimo nominal aumentó casi todos los meses del período analizado, esos incrementos no lograron compensar la inflación. Por ejemplo, en diciembre de 2023 se registró una caída del 15% en términos reales, seguida por otra del 17% en enero de 2024. Los aumentos nominales posteriores, que llevaron el salario mínimo de $292.446 en febrero de 2025 a $346.800 en febrero de 2026, resultaron insuficientes para mantener el poder adquisitivo.
En el sector privado, los asalariados formales perdieron un 2,3% de poder adquisitivo entre noviembre de 2023 y enero de 2026. En enero de 2026, la remuneración promedio sin estacionalidad fue de $2.066.757, un 14,4% inferior al máximo histórico registrado en mayo de 2013. Aunque los salarios privados sufrieron caídas en marzo y abril de 2025, luego mostraron cierta recuperación y, desde junio de 2025 hasta febrero de 2026, acumularon un aumento del 3,5%.
En contraste, el sector público experimentó un retroceso más severo. Entre noviembre de 2023 y enero de 2024, los salarios reales públicos disminuyeron un 21,9% y, para enero de 2026, seguían un 17,9% por debajo de los niveles de noviembre de 2023, ubicándose un 41% por debajo del máximo registrado una década atrás.
En enero de 2026, había alrededor de 10 millones de asalariados formales con seguridad social, incluyendo los sectores privado, público y casas particulares. Comparado con enero de 2025, se perdieron 121.000 empleos formales (-1,2%), y desde noviembre de 2023 la caída fue de 304.000 puestos (-3%), volviendo a niveles similares a los de junio de 2022.
El empleo público acumuló una reducción constante desde fines de 2023, con 30.000 puestos menos en un año y 77.000 menos desde noviembre de 2023. En casas particulares, la caída fue del 4,5% (21.000 empleos menos) desde noviembre de 2023, y un 11,4% inferior respecto al máximo de 2019, equiparable a septiembre de 2015.
En el sector privado, en enero de 2026 había aproximadamente 6,17 millones de asalariados formales, con una pérdida de 206.000 empleos desde noviembre de 2023 (-3,2%) y 91.000 en el último año (-1,4%). La ocupación se ubicó en niveles similares a julio de 2016 y se mantuvo un 3,8% por debajo del máximo alcanzado en agosto de 2023.
Siete de trece sectores mostraron contracción en enero de 2026, destacándose la industria y el comercio con nueve meses consecutivos de caída. La industria perdió cerca de 73.000 empleos, 43.000 de ellos en el último año. La minería acumula 19 meses de destrucción de empleo con una contracción interanual del 8,6%, pese a un aumento en la actividad. El comercio, tras un crecimiento a mediados de 2024, comenzó a caer en junio de 2025.
Por otro lado, la construcción mostró un leve repunte con 4.200 empleos más en enero de 2026 (+1,1%), aunque esta recuperación solo compensó parcialmente pérdidas anteriores. Los servicios personales también tuvieron un crecimiento mensual del 1%.
A nivel provincial, el empleo privado descendió en catorce provincias, con las mayores caídas en Tierra del Fuego (-3,2%), Corrientes (-0,9%) y Formosa (-0,8%). Los mayores aumentos se registraron en La Rioja, Neuquén, Río Negro y Santa Cruz. La Ciudad Autónoma de Buenos Aires fue la principal responsable de la reducción general del empleo.
Analizando por tamaño de empresa, las grandes compañías redujeron su plantilla en un 2% en un año, mientras que las pequeñas y medianas disminuyeron sus plantillas en 1,6% y 0,6%, respectivamente. La rotación laboral se intensificó durante 2025 y 2026. Las tasas de salida superaron a las de ingreso en casi todos los meses de 2025. En enero de 2026, ambas tasas se igualaron en 2,1%, pero en febrero las salidas volvieron a superar las entradas (2,2% frente a 2,0%).
En febrero de 2026, el 15% de las empresas relevadas reportó únicamente bajas de personal, cifra similar a la de un año antes. Mientras que solo el 9% incorporó nuevo personal, consolidando la tendencia descendente.
Las renuncias siguieron siendo la principal causa de desvinculación, representando el 52% de los casos en febrero de 2026, aunque con menor peso que en años anteriores. Los despidos sin causa alcanzaron el 10%, volviendo a niveles previos luego del pico de diciembre de 2025. La finalización de contratos aumentó su participación al 11%.
