El Gobierno adjudicó la Hidrovía a Jan De Nul y completa su privatización tras 25 años
La administración de Javier Milei formalizó la concesión a Jan De Nul–Servimagnus, marcando el fin de la gestión estatal directa y el inicio de una etapa privada con inversiones para modernizar la vía navegable clave del comercio exterior argentino.
El Gobierno nacional, bajo la gestión de Javier Milei, concluyó el proceso de privatización de la Hidrovía, adjudicando la concesión al consorcio Jan De Nul–Servimagnus. Esta vía navegable, por donde circula el 80% del comercio exterior argentino, inicia así una nueva etapa con capitales privados al mando.
El Ministerio de Economía oficializó la adjudicación definitiva tras las evaluaciones técnicas realizadas por la Agencia Nacional de Puertos y Navegación. El proceso no recibió impugnaciones de los oferentes, lo que permitió cerrar la etapa de gestión estatal directa y reservar al Estado únicamente las funciones de control.
El contrato firmado tiene una duración de 25 años y encomienda a la empresa adjudicataria la responsabilidad sobre el dragado, modernización tecnológica, balizamiento y profundización de los canales de la Hidrovía. La cartera económica destacó que estas obras reducirán los costos logísticos en un 13,5%, lo que beneficiará la competitividad de sectores industriales y agroexportadores al facilitar la carga completa en los puertos de origen.
El respaldo a esta decisión provino de entidades privadas como la Cámara de la Industria Aceitera, el Centro Exportador de Cereales, la Unión Industrial Argentina, la Bolsa de Comercio de Rosario y la Cámara de Puertos Privados Comerciales. Además, contó con el aval de los gobiernos provinciales de Entre Ríos, Santa Fe, Corrientes, Chaco, Formosa y Misiones, quienes valoraron la transparencia del proceso y el cumplimiento de los estándares técnicos establecidos por la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD), que auditó cada fase.
La selección del consorcio ganador se basó en un sistema de puntajes diseñado junto a la UNCTAD. Aunque las ofertas económicas fueron similares, la propuesta técnica de Jan De Nul superó a la de la firma Deme por 24 puntos, determinando la adjudicación final.
Jan De Nul asumirá los riesgos comerciales y operará bajo un mecanismo que vincula sus ingresos a la eficiencia del servicio en la Hidrovía. Con esta medida, el Gobierno apunta a modernizar la infraestructura y reforzar la seguridad en la navegación, iniciando una transformación en el sistema hídrico más significativo del país.
La concesión incluye inversiones por más de USD 1.200 millones para obras y tecnología. Se espera que la privatización impulse la competitividad y reduzca los tiempos de navegación, fortaleciendo el comercio exterior argentino a largo plazo.
