El petróleo perfora los USD 80 tras el acuerdo EE.UU.- Irán, en una jornada clave para la deuda argentina

La apertura del estrecho de Ormuz y el compromiso nuclear iraní desplomaron el precio del crudo. En el plano local, Fitch elevó la calificación de la deuda argentina a B-. Expectativa en Wall Street por el debut de Kevin Warsh al frente de la Fed.

El escenario geopolítico y financiero global amaneció con sacudones que ya impactan en los tableros internacionales y en la plaza local. El hito más resonante de la semana fue el acuerdo bilateral alcanzado entre los Estados Unidos e Irán. Se trata de un pacto inicial con una vigencia de 60 días, el cual trajo consigo resoluciones de profundo peso estratégico para la región y el mundo.

 

Entre los puntos clave del convenio se destaca la apertura del estrecho de Ormuz, acompañada por el levantamiento del bloqueo estadounidense sobre el país asiático. En paralelo, en uno de los pasajes más relevantes del acuerdo, Irán se comprometió formalmente a no producir ni adquirir armamento nuclear. Esta noticia fue recibida con marcado optimismo por los mercados financieros: como respuesta inmediata, el barril de petróleo WTI experimentó una fuerte caída, logrando quebrar hacia la baja la barrera de los USD 80.

 

Por otro lado, la jornada también trajo un fuerte alivio económico para la Argentina. La agencia calificadora Fitch anunció una recalificación al alza de la deuda soberana local, que saltó del escalón de "CCC+" a un "B-". Grandes firmas que emiten deuda en el exterior, tales como YPF, Telecom y Tecpetrol, gozarán a partir de ahora de una mejor nota crediticia. En términos prácticos, esto significa que las tasas de interés para futuras colocaciones serán mucho más accesibles, lo que les permitirá a estas compañías encarar sus procesos de refinanciación bajo condiciones más amigables en el mercado.

 

Finalmente, la atención de los inversores estará puesta en los Estados Unidos, donde hoy marca el debut oficial de Kevin Warsh como el nuevo presidente de la Reserva Federal (Fed). Esta primera reunión, que se desarrollará a lo largo de dos jornadas, mantiene expectante al mercado de Wall Street, que aguarda con ansiedad su primera conferencia de prensa para vislumbrar el nuevo rumbo que tomará la máxima entidad bancaria.

 

Warsh asume la conducción en un contexto macroeconómico considerado hostil, aunque los recientes apaciguamientos geopolíticos producto de los acuerdos podrían llegar a suavizar las presiones. Por el momento, los analistas estiman que las tasas de interés no sufrirán incrementos ni movimientos bruscos, proyectando posibles ajustes recién para fin de año. Todo esto se da mientras la economía norteamericana intenta lidiar con una inflación considerada histórica, rondando el 4,2%, una cifra que prácticamente duplica los niveles históricos a los que está acostumbrada.

 

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