¿Puede el dólar llegar a $1.800 este año? Qué espera el mercado tras la polémica por los dichos de Ravier

Las declaraciones del vocero Adrián Ravier generaron ruido en el mercado y obligaron al Gobierno a aclarar que no prevé cambios en la estrategia cambiaria. Las proyecciones privadas ubican al tipo de cambio por debajo de ese nivel para fines de 2026.

Por Eric Nesich

Periodista especializado en Economía y Finanzas

Hace 2 horas

Las declaraciones del vocero presidencial, Adrián Ravier, sobre la posibilidad de que el dólar alcance los $1.800 en los próximos meses generaron repercusiones en el mercado y llevaron al Gobierno a salir a aclarar que no existe un cambio en la política cambiaria.

 

Si bien desde el Ministerio de Economía evitaron hacer comentarios oficiales, en la Casa Rosada remarcaron que la estrategia cambiaria continúa sin modificaciones y que las palabras del funcionario no deben interpretarse como un anticipo de una devaluación.

 

El mercado no espera un dólar de $1.800 este año

 

Las expectativas actuales están lejos del escenario planteado por el vocero presidencial.

 

El último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central proyecta que el dólar mayorista cerrará diciembre en torno a $1.673, mientras que recién dentro de los próximos doce meses alcanzaría un valor cercano a $1.805.

 

En la misma línea, la visión predominante entre economistas y operadores financieros es que un dólar de $1.800 durante 2026 aparece como un escenario poco probable. En cambio, ese nivel luce más compatible con la evolución esperada del tipo de cambio durante el próximo año.

 

La mayoría de las proyecciones privadas coinciden en que el Gobierno continuará administrando el ritmo de suba del tipo de cambio con el objetivo de sostener el proceso de desaceleración de la inflación. En ese contexto, los cálculos más extendidos ubican al dólar entre $1.650 y $1.700 hacia fines de este año, siempre que no se produzcan cambios relevantes en el escenario económico o financiero.

Además, el comportamiento reciente del mercado tampoco refleja una situación de tensión. El viernes pasado, el dólar mayorista cerró en $1.497, mientras que la cotización del Banco Nación terminó en $1.520, sin registrar movimientos abruptos.

 

Entre los especialistas existe consenso en que el valor nominal del dólar, por sí solo, no alcanza para evaluar el impacto sobre la economía.

 

El punto central pasa por la velocidad con la que se produzca el movimiento. Un incremento gradual, acompañado por una inflación en descenso, tendría un efecto muy diferente al de un salto brusco en pocos meses.

 

Por eso, un tipo de cambio cercano a los $1.800 durante 2027 no necesariamente sería interpretado como una señal de crisis, sino como parte de la evolución normal de una economía con inflación todavía positiva.

 

Otro de los factores que sostiene las expectativas de estabilidad es el flujo de divisas que continúa ingresando a la economía.

 

El superávit comercial acumulado durante el primer semestre, la liquidación del complejo agroexportador y el crecimiento de las exportaciones energéticas aparecen entre los elementos que fortalecen la oferta de dólares en el mercado.

 

A eso se suma el avance de las inversiones vinculadas al sector energético, impulsadas principalmente por Vaca Muerta, y un precio internacional del petróleo que continúa en niveles elevados.

 

Mientras esos factores se mantengan, buena parte del mercado considera que la oferta de divisas seguirá siendo suficiente para evitar presiones significativas sobre el tipo de cambio.

 

Otro aspecto que siguen de cerca los economistas es el posible traslado de una suba del dólar a los precios.

 

La percepción predominante es que el llamado "pass through" hoy sería bastante menor al observado en otros períodos de la economía argentina.

 

Con una demanda todavía moderada y un consumo que no termina de despegar, las empresas tendrían menos margen para trasladar de forma inmediata un aumento del tipo de cambio a los precios finales, especialmente en los sectores no vinculados a bienes importados.

 

De todos modos, si el dólar iniciara un proceso de subas sostenidas durante varios meses, el efecto sobre la inflación terminaría apareciendo de manera gradual, ya que los bienes transables suelen acompañar la evolución del tipo de cambio.

 

Un escenario que, por ahora, sigue bajo control

 

Más allá de la polémica generada por las declaraciones del vocero presidencial, las proyecciones del mercado siguen mostrando un escenario de relativa estabilidad cambiaria para lo que resta de 2026.

 

Las expectativas continúan apoyadas en el ingreso de divisas, el equilibrio de las cuentas externas y la estrategia oficial de evitar movimientos bruscos del tipo de cambio.

 

En ese contexto, un dólar de $1.800 no figura entre los escenarios más probables para este año, aunque sí aparece como un nivel que muchos consideran compatible con la evolución esperada del mercado cambiario durante 2027.

 

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