Bitcoin|13 de octubre de 2021

Mito vs Realidad: el Bitcoin revoluciona la industria energética para bien

En una detallada investigación, Nic Carter comenta cuáles son los beneficios que está trayendo el Bitcoin a la industria energética. Contrario a lo comúnmente aceptado, la criptomoneda podría tener un impacto positivo en el medioambiente.

Por Simón Salas Seeber

 

Nic Carter, un experto en Bitcoin, inversiones y escritor de temas afines, publicó un artículo donde desglosa la realidad acerca del Bitcoin y el consumo energético, debate tan sostenido por los medios.

 

La conclusión principal a la que arribó el autor luego de su investigación es que "la minería de Bitcoin está convergiendo con el sector energético con una rapidez asombrosa, dando lugar a una explosión de innovación que reducirá las emisiones de carbono del Bitcoin a medio plazo y beneficiará de forma espectacular a las redes cada vez más renovables. Es más, parece que sólo el Bitcoin -en lugar de otras fuentes de carga industriales- puede alcanzar algunos de estos objetivos".

 

Los fanáticos de la criptomoneda siempre han sostenido que la minería del Bitcoin podría impulsar una transición energética limpia, ya que los mineros de bitcoin están incentivados a utilizar las fuentes de energía más baratas disponibles y justamente las fuentes de energía renovables (eólica y solar) son cada vez más baratas.. De esta manera, los mineros de Bitcoin subvencionarán el traspaso a la energía renovable, beneficiando a todos.

 

Nic sospechó por mucho tiempo de la veracidad de esa afirmación, aunque confiesa haber cambiado de opinión debido a algunos cambios introducidos recientemente: "los acontecimientos clave que han cambiado mi opinión son los siguientes: La aparición del concepto de "ciclo de vida de la minería", el desarrollo de un nuevo modelo híbrido para la minería de bitcoins que se basa en parte en la red y en parte en la minería "detrás del contador" y la ralentización de los ciclos de desarrollo de los ASIC".

 

El ciclo de vida de la minería refiere al hecho de que los insumos energéticos y el modelo de centro de datos que emplean los mineros deben adaptarse a la edad del hardware. Esto significa que el tipo de energía desplegada depende de la antigüedad de sus máquinas. 

 

Lo que el autor quiere resaltar es que dependiendo el tipo de maquinaria, la energía óptima para la minería varía: "mientras que la energía de la red -o fuentes más estables y bajas en carbono, como la nuclear o la hidráulica- es más adecuada para los ASIC de gama alta, las energías renovables más intermitentes, incluso con un factor de capacidad del 70%, tienen sentido para las unidades más antiguas".

 

Además, Nic se mostró entusiasmado con el nuevo modelo híbrido que está surgiendo para la minería de Bitcoin: "Los mineros de Bitcoin pueden comprar energía a los proveedores de energía cuando ésta es abundante (como en el oeste de Texas, donde hay un exceso de energía eólica y solar), y utilizar la red el resto del tiempo. De este modo, los mineros monetizan un activo renovable que, de otro modo, se echaría a perder".

 

Parecería, pues, que el Bitcoin después de todo estaría eficientizando la industria energética y no destruyéndola, como quiere sugerir la narrativa actual.

 

La situación indica que los mineros de Bitcoin están aprovechando el excedente que de otro modo no aprovecharían los proveedores de energía, y estos últimos se benefician de incluir un proveedor adicional que compre lo que ellos derrocharían. Es una victoria para ambos lados.

 

Como señala la investigación, "los mineros están firmando acuerdos con centrales nucleares (que suelen producir un exceso de energía por la noche, cuando la red es menos exigente). Es sólo cuestión de tiempo que los productores de energía solar y eólica empiecen a aprovechar la minería de bitcoins como un comprador adicional no correlacionado".

 

Otra de las energías más contaminantes que el Bitcoin absorbería, recortando su contaminación y reutilizando la energía para crear este nuevo sistema monetario, son las emisiones de gas metano.

 

La extracción de metano residual en los pozos petrolíferos es un subproducto natural de la extracción de petróleo, especialmente durante la "producción inicial", cuando se obtiene una enorme explosión de gas a corto plazo. Muchos pozos petrolíferos están completamente alejados de la infraestructura de gasoductos y, debido a los precios del gas natural, no les resulta económico transportar el metano a las refinerías. Por ello, optan por quemar el gas.

 

¿Qué hacen los mineros de bitcoins? Nic lo detalla de manera simple: "capturan el gas natural, lo conducen a un generador presente en la plataforma del pozo y utilizan esa energía para alimentar a los máquinas de minería. Así se reducen las emisiones asociadas a la alternativa de quemar el gas".

 

No solo lo dice él; el senador de Texas, Ted Cruz, también ensalzó esta práctica:

 

"El cincuenta por ciento del gas natural de este país que se quema, se está quemando en el Pérmico ahora mismo en el oeste de Texas. Creo que es una enorme oportunidad para el bitcoin, porque es una energía que se está desperdiciando. Se está desperdiciando porque no hay equipos de transmisión para llevar ese gas natural a donde se podría utilizar de la manera en que se emplearía normalmente el gas natural; simplemente se está quemando".

 

Por estas razones y varias más que enumera en su investigación, el autor considera fundamental evitar los prejuicios ideológicos a la hora de juzgar una nueva tecnología y, como prueba el caso del Bitcoin, estudiar la realidad para ver cómo, contrario a las creencias propias, esta misma tecnología puede ser útil para todos.