Shell evalúa vender sus activos en Vaca Muerta y ya contactó a posibles compradores

Tras su salida de Argentina LNG, Shell analiza desprenderse de sus bloques en Neuquén en una estrategia global que incluye otras ventas internacionales.

Shell está considerando la venta de sus activos en Vaca Muerta, la cuenca petrolera ubicada en la provincia de Neuquén, Argentina. Esta decisión surge luego de que la empresa se retirara del proyecto Argentina LNG y forma parte de una estrategia integral que incluye la posible desinversión en otros activos internacionales, según indicaron tres fuentes consultadas por Reuters.

 

En las últimas semanas, Shell inició conversaciones con potenciales compradores para evaluar el interés del mercado en estos activos, que podrían alcanzar una valuación de varios miles de millones de dólares. Sin embargo, debido a que algunos bloques aún no están desarrollados y la volatilidad de los precios internacionales, determinar una cifra exacta resulta complejo. Además, la venta no está asegurada, ya que la compañía podría decidir mantener sus participaciones.

 

Shell entró a Vaca Muerta en 2012 y desde entonces amplió su presencia con cuatro bloques donde tiene mayoría accionaria y opera directamente, además de contar con participaciones minoritarias en otros tres bloques de YPF. En 2024, la producción promedio de Shell en Argentina alcanzó 15.610 barriles diarios, cifra que la empresa actualiza a 45.000 barriles diarios en promedio en la actualidad.

 

En paralelo, el bloque Loma Campana, operado por YPF y Chevron, logró un récord histórico al superar los 100.000 barriles diarios. De esta manera, se convirtió en el más productivo de Argentina y en el primero de Vaca Muerta en superar esa marca.

 

La posible venta de Shell se enmarca en un contexto de creciente interés por Vaca Muerta, impulsado por la preocupación de que otros grandes yacimientos de esquisto, como la cuenca Pérmica en Texas y Nuevo México, alcancen su pico de producción. No obstante, factores como la caída de los precios del petróleo, los altos costos operativos y limitaciones logísticas han generado dudas sobre la sustentabilidad del crecimiento en la región.

 

Según Mark Nelson, vicepresidente de Chevron, los costos de perforación en Vaca Muerta son un 35% superiores a los de las formaciones estadounidenses, mientras que Andy McConn, director de Enverus Intelligence Research, estima que los activos de Shell en la zona alcanzarían su punto de equilibrio con precios del Brent inferiores a 50 dólares por barril. Estos márgenes y la escala hacen que los activos sean competitivos a nivel global.

 

Desde la asunción de Wael Sawan como presidente ejecutivo en 2023, Shell ha vendido diversos activos como parte de su mandato para mejorar el desempeño financiero tras resultados negativos en la transición hacia energías renovables. Recientemente, la empresa también planea retirarse del yacimiento Al Omar en Siria y evalúa opciones para vender su participación en LNG Canadá, por lo que la posible salida de Vaca Muerta no sería una acción aislada.

 

En un movimiento reciente en la región, Continental Resources, compañía estadounidense liderada por Harold Hamm, adquirió a principios de enero participaciones minoritarias en cuatro bloques de Vaca Muerta que pertenecían a Pan American Energy, describiendo la zona como “uno de los yacimientos de esquisto más atractivos del mundo”. Por último, Shell también participó junto a Equinor e YPF en la perforación del pozo Argerich-1 en 2024 en la Cuenca Argentina Norte, un proyecto clave para la exploración offshore que permitió calibrar modelos y ajustar estrategias exploratorias en el país.

 

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