Donald Trump atacó a la Fed y los mercados reaccionaron

El contexto fue un anuncio inesperado del Departamento de Justicia de EE. UU. de que estaba investigando al presidente de la Fed, Jerome Powell, por un proyecto de renovación de un edificio.

Por Gonzalo Andrés Castillo

Redactor especialista en finanzas y mercado de capitales

Hace 6 horas

Los inversionistas se mostraron visiblemente nerviosos ante lo que describieron como una “lucha make-or-break” por la independencia de la Reserva Federal de Estados Unidos, en medio de una crisis política que estuvo sacudiendo los mercados globales.

 

El contexto fue un anuncio inesperado del Departamento de Justicia de EE. UU. de que estaba investigando al presidente de la Fed, Jerome Powell, por un proyecto de renovación de un edificio, lo que incluyó la posibilidad de que enfrentara cargos penales.

 

Powell respondió con una declaración enérgica en la que acusó a la investigación de ser un “pretexto” para presionarlo políticamente y forzar recortes más rápidos en las tasas de interés.

 

El presidente Donald Trump negó tener conocimiento de las acciones del Departamento de Justicia, pero intensificó sus críticas contra Powell, diciendo que la Fed no estaba bajando las tasas con la rapidez que él consideraba necesaria.

 

Este enfrentamiento escaló los temores del mercado porque muchos operadores creen que la independencia de la Fed es un pilar clave para la estabilidad económica y financiera de EE. UU., permitiendo que la Fed fije tasas sin interferencias políticas.

 

En respuesta al conflicto, el dólar estadounidense se debilitó frente a otras principales divisas, el oro subió a niveles récord, y los futuros de acciones en EE. UU. cayeron, mientras los inversionistas cotizaron un aumento en la probabilidad de recortes de tasas a corto plazo.

 

Expertos de mercado señalaron que la presión política contra la Fed podría tener “consecuencias no intencionadas”, como mayores expectativas de inflación, erosión del estatus del dólar como activo de refugio seguro y un posible incremento en los rendimientos de los bonos a largo plazo, lo que elevaría los costos de financiamiento para la economía estadounidense.

 

Aunque los movimientos de mercado fueron modestos en ese momento, muchos inversionistas indicaron que ahora dudaban sobre la capacidad de la Fed para actuar con total libertad en futuras decisiones de política monetaria, dejando una sensación de incertidumbre generalizada en los mercados financieros.

 

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