Wall Street|12 de enero de 2022

Caso Enron: A 20 años de uno de los mayores escándalos de la bolsa

En el año 2002 ocurrió un escandalo con uno de los gigantes de Wall Street en aquel momento y la empresa dejó de cotizar repentinamente.

Por redacción

 

Hace exactamente 20 años, durante enero del 2002, tuvo lugar uno de los mayores escándalos financieros de la historia y que aún da que hablar: el gigante estadounidense Enron anunció su bancarrota. La compañía, que había nacido en 1985 como resultado de la fusión de dos empresas dedicadas al negocio del gas y de la energía, se había convertido, apenas 15 años después, en una de las empresas más grandes de Wall Street.

 

Un gigante que había expandido su negocio y se creía que facturaba más de USD 100.000 millones de dólares por año, cifras que, según las investigaciones que se llevaron a cabo posteriormente, se demostró que estaban infladas por la propia compañía. La historia de Enron tiene algunas moralejas que pueden ayudar a los inversores de hoy, y también a los empresarios.

 

La importancia de la responsabilidad corporativa es una de ellas. La importancia de una adecuada regulación es otro de esos mensajes, en un momento en el que existe cierta fiebre por invertir en activos desregulados, como es el caso de las criptomonedas.

 

Intento por esconder la situación

Enron fue una empresa de gas que terminó ampliando su actividad en otros mercados, como el financiero y el de los seguros. El crecimiento de la compañía fue exponencial, llegando a ser, pocos años después de su fundación, la séptima empresa con mayor capitalización del mercado estadounidense. Sin embargo, con la entrada del año 2001 empezaron sus problemas, y los esfuerzos por parte de los principales ejecutivos de la empresa por tapar el escándalo que estaba apareciendo no hicieron más que tirar leña al fuego.

 

Todo comenzó con los rumores de que Enron pagaba sobornos y hacía uso de tráfico de influencias en algunos países para conseguir sus contratos. Además, empezó a propagarse, en 2001, el rumor de que las cuentas de la compañía estaban infladas por beneficios que provenían de negocios con las propias subsidiarias de la misma empresa, ocultando a los accionistas de la firma pérdidas millonarias que deberían haber aparecido sobre el papel.

 

En ese mismo año, con estos rumores circulando por los mercados, las acciones de Enron se hundieron, una debacle que continuó durante los meses posteriores a medida que iban surgiendo nuevas informaciones sobre el agujero que tenía que afrontar la compañía, y terminaron generando, el 28 de noviembre de 2001, la mayor caída hasta la fecha del Nasdaq en Estados Unidos.

 

Bancarrota y salida de Wall Street

En enero de 2002, el Departamento de Justicia de EEUU abrió una investigación oficial y tan sólo un día después, empezaba la tormenta. La Casa Blanca confirmaba que el presidente ejecutivo de la empresa Kenneth Lay, hacía lobby en Washington pocos días antes del colapso de la firma, al mismo tiempo que Arthur Andersen reconocía que algunos de sus empleados habían destruido documentos de Enron. El escándalo estaba servido, y se llegó a excluir al Senador John Ashcroft de la investigación a la empresa, ya que se conoció que había recibido fondos de Enron para su campaña electoral de cara a la elección para el Senado.

 

El 16 de enero de 2002 las acciones de Enron eran retiradas del mercado estadounidense, y el día 23 de ese mismo mes Kenneth Lay renunciaba a su cargo. Lay fue acusado formalmente en 2004 por la justicia americana por haber creado una organización dedicada al fraude, y por haberse beneficiado al vender más de 90 millones de dólares en acciones de la empresa antes de su caída. Fue condenado en mayo de 2006 por conspiración, fraude, mentir a los auditores y e información privilegiada.

 

No sólo Lay fue condenado. Jeffrey Skilling, quien también fue presidente y jefe de operaciones de la empresa, fue condenado a 24 años de cárcel en 2006 por considerarse culpable de cargos de conspiracion, fraude en el mercado, mentir a los auditores y por llevar a cabo trading con información privilegiada. Andrew Fastow, el director financiero de Enron, también fue condenado a 6 años de prisión.