La guerra en Medio Oriente golpea al mayor complejo de gas natural del mundo
El punto de inflexión ocurrió cuando un ataque aéreo alcanzó el yacimiento South Pars, compartido por Irán y Qatar, considerado el mayor reservorio de gas del planeta.
Por Gonzalo Andrés Castillo
Redactor especialista en finanzas y mercado de capitales
La guerra en Medio Oriente dio un giro crítico luego de que ataques directos impactaran sobre el mayor complejo de gas natural del mundo, desatando una reacción en cadena con consecuencias globales. El conflicto dejó de centrarse únicamente en objetivos militares y pasó a golpear el corazón del sistema energético internacional.
El punto de inflexión ocurrió cuando un ataque aéreo alcanzó el yacimiento South Pars, compartido por Irán y Qatar, considerado el mayor reservorio de gas del planeta. La ofensiva dañó instalaciones clave y obligó a frenar parte de la producción, afectando cerca de 12% del suministro gasífero iraní.
La respuesta no tardó. Irán lanzó misiles contra infraestructuras energéticas en países del Golfo, incluyendo el complejo de Ras Laffan en Qatar, uno de los mayores centros de exportación de gas natural licuado (GNL). El ataque impactó sobre una instalación que representa cerca del 20% del comercio global de GNL, amplificando el riesgo de disrupciones a gran escala.
El efecto en los mercados fue inmediato. Los precios del petróleo superaron los USD 110 por barril, mientras que el gas en Europa registró subas de hasta 35%. La volatilidad reflejó el temor a una crisis energética prolongada, con analistas advirtiendo sobre posibles faltantes y racionamiento en distintos países.
El conflicto también elevó el riesgo geopolítico en el Estrecho de Ormuz, una vía clave por donde circula cerca del 20% del petróleo mundial. Cualquier interrupción sostenida en esa ruta podría agravar aún más la crisis energética global.
En paralelo, los daños a la infraestructura energética plantearon un problema estructural: este tipo de instalaciones puede tardar años en recuperarse. En el caso de Qatar, algunas estimaciones señalaron que las reparaciones podrían demorar entre 3 y 5 años, lo que limitaría la oferta global en el mediano plazo.
