Cómo armar una cartera de inversión moderada: la estrategia definitiva para dar el salto al mercado

Especialistas recomiendan una distribución basada en la renta mixta que combina obligaciones negociables, CEDEARs de índices estadounidenses, acciones locales y deuda soberana, ideal para quienes buscan rentabilidad sin riesgos extremos.

En el actual contexto financiero, dar el salto de un perfil conservador a uno moderado requiere de una planificación estratégica sólida. Los expertos del mercado de capitales en Bull Market, han delineado una cartera orientada a aquellos inversores que están dando sus primeros pasos fuera de su zona de confort y buscan un crecimiento más balanceado para su capital.

 

La clave central de este modelo radica en la "renta mixta", una estrategia que suprime la liquidez inmediata y las herramientas atadas al ajuste por inflación para comenzar a combinar instrumentos de renta fija con renta variable. Para lograr este equilibrio, la estructura de inversión recomendada se divide en cuatro pilares fundamentales.

 

En primer lugar, el 40% del capital total se destina a renta fija mediante Obligaciones Negociables (ONs). Para este segmento, se sugiere apuntar a instrumentos que tengan vencimientos de entre uno y dos años aproximadamente. La lógica detrás de esta decisión es que un mayor plazo de vencimiento implica más volatilidad en la curva, pero a su vez ofrece el potencial de obtener un mayor retorno económico.

 

El segundo componente clave es la renta variable internacional, ocupando un 30% a través de CEDEARs (Certificados de Depósito Argentino), los cuales permiten adquirir porciones de empresas del exterior operando directamente desde la plaza local. Para no fallar, la recomendación principal es apostar a los ETF que replican índices consolidados, como el S&P 500 o el ETF conocido como DIA, correspondiente al Dow Jones. Esta decisión brinda estabilidad, ya que permite diversificar el riesgo entre las empresas más importantes de Estados Unidos en lugar de jugársela por una sola compañía.

 

Por su parte, un 20% de la cartera se reserva para acciones argentinas, aportándole la volatilidad necesaria al portafolio. Impulsado por el proceso de normalización macroeconómica y la reciente recalificación de la deuda soberana por parte de la agencia Fitch, este porcentaje puede destinarse a empresas estratégicas como YPF, Pampa Energía o del sector bancario como Galicia y Macro. Quienes no se sientan seguros para elegir papeles individuales, pueden optar por Fondos Comunes de Inversión (FCI) que repliquen el panel líder del índice Merval o el ROFEX.

 

Finalmente, el 10% restante se asigna a bonos de deuda soberana en dólares. Los analistas de Bull sugieren evaluar títulos con vencimientos a partir de dos años, como el AE28 o el AL29, los cuales presentan una cotización interesante debido a que el mercado ya está "priceando" la incertidumbre del próximo ciclo de gobierno. En este nivel, se recomienda evitar los bonos más largos, como los que vencen en 2035 o 2041, ya que estos quedan reservados estrictamente para inversores de perfil agresivo.

 

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