Inversión|13 de septiembre de 2022

¿Qué hago si hice una mala inversión?

Cuando nuestras inversiones empiezan a tener malos resultados es común no saber qué hacer. Hoy te contamos cómo tomar la mejor decisión. 

Por Matías Daghero

Agente Asesor Global de Inversión, Presidente de @closingbelladv

 

Los momentos de bajas del mercado ponen a prueba al inversor más experimentado. Es duro ver cómo los precios de activos que tenemos en cartera se desploman. Pero eso no siempre es signo de que tengamos que hacer algo con esas inversiones.

 

Entonces, ¿Qué hacemos si sentimos que hicimos una mala inversión?

 

 

 

¿Es una mala inversión o un mal momento?

Lo primero que nos tenemos que preguntar en estos casos es si el mal desempeño del activo se debe a un mal momento transitorio. Si la baja es generalizada, esto es habitualmente un signo de que probablemente no haya nada malo en la inversión, sino que el pánico golpeó a todos por igual. En esos casos, lo recomendable es mantener la cabeza fría y no hacer nada. 

 

Es muy útil mirar al pasado para tener perspectiva, por eso es que te muestro este gráfico del desempeño de las acciones que cotizan en la bolsa de Estados Unidos en la semana entre el 5 y 12 de marzo de 2020:

 

 

Fuente: Visual Capitalist

 

El gráfico es contundente: todo en rojo. Nada se salvó. Pero pensemos por un momento, ¿Realmente Microsoft iba a dejar de vender sus licencias o Amazon de tener clientes? Claramente el negocio de estas empresas no había cambiado y seguía siendo viable en el nuevo contexto. Por eso no debés guiarte sólo por la evolución de los precios para tomar decisiones de inversión.

 

Eso no significa que nunca debemos tener en cuenta las bajas de los precios. Si hiciste una mala inversión lo mejor es entenderlo y salir lo antes posible. Pero…¿Cómo sabemos cuándo realmente nos hemos metido en una mala inversión?

 

El primer paso para salir del pozo es dejar de cavar

Así como hay que evitar las ventas por pánico, sí hay que saber cuándo es mejor retirarse de una inversión. Cuesta porque muchas veces implica aceptar que te equivocaste y vas a consolidar una pérdida. Pero, así como los buenos negocios se recuperan de los pánicos y malas noticias, tenés que saber alejarte a tiempo de los negocios sin futuro, sin importar cuánto perdiste o a qué precio los compraste.

 

Warren Buffett, el mayor inversor de todos los tiempos, tiene una frase que dice que la acción no sabe que sos el dueño, vos podés tener sentimientos hacia ella, pero las acciones no tienen sentimientos. La realidad es que podés pensar que perdiste mucho ya para vender y que vas a vender cuando recupere el precio pero es posible que eso nunca pase.

 

Pensá en los accionistas de Blockbuster o Blackberry que se quedaron esperando que se recuperara su inversión. Una empresa puede tener una época dorada que en algún momento se terminó y no vuelve más. En eso casos como los de Netflix y Zoom son interesantes hoy para analizar, en algún momento fueron la estrella, pero quizás hoy ya no son lo que eran y sin un fuerte cambio de timón probablemente no lo sean nunca más.

 

Este dilema también suele afectar a quienes compraron bonos argentinos y los ven caer sin parar. Al ser bonos, está la ilusión de que a la fecha de vencimiento te van a pagar el valor nominal y vas a recuperar la inversión. Lo que no se piensa es que justamente esos bonos valen lo que valen porque el mercado ya asume que no van a pagar, sino que van a ser restructurados.

 

Además, algo que siempre hay que tener en cuenta es que seguir esperando con una mala inversión tiene su costo. Es lo que se conoce como costo de oportunidad. No sólo que puede que nunca repunte el activo, sino que aún si repunta eso puede demorar mucho tiempo en el cual tu capital podría haber estado invertido en alternativas más productivas.

 

Que hayas perdido con una inversión no significa que no puedas recuperarte con un activo diferente. Si te cuesta hacer ese clic mental, un asesor profesional puede ayudarte a limpiar tu cartera de malas inversiones y a encontrar alternativas superadoras.

 

Saber salir de las malas inversiones a tiempo es una habilidad que pocos poseen. Saber aceptar la realidad y cambiar de horizonte rápido es una meta que todo inversor debe trazarse para construir su capital.