Trump demandó a JPMorgan por USD 5.000 millones y escaló la pelea con los grandes bancos

El presidente acusa al mayor banco de EE.UU. de haberle cerrado cuentas por motivos políticos y de armar una supuesta “lista negra”. Desde la entidad rechazaron los cargos y anticiparon que darán pelea en la Justicia.

Por Eric Nesich

Periodista especializado en Economía y Finanzas

Hace 2 horas

Donald Trump volvió a encender una bomba en el sistema financiero de Estados Unidos. Esta vez, con una demanda multimillonaria contra JPMorgan Chase y su CEO, Jamie Dimon, a quienes acusa de haberlo “desbancarizado” de manera deliberada, cerrándole cuentas a él y a sus empresas para subirse —según su visión— a una ola política en su contra.

 

La presentación judicial, por 5.000 millones de dólares, fue realizada en un tribunal estatal de Florida, en el condado de Miami-Dade. Allí, Trump sostiene que el banco más grande del país violó sus propias reglas internas al señalarlo como un cliente indeseable y avanzar con el cierre de cuentas en función del clima político del momento.

 

Desde JPMorgan salieron rápido a desmentir las acusaciones. Negaron de plano que cierren cuentas por razones políticas o religiosas y aseguraron que la demanda no tiene sustento. “Respetamos el derecho del presidente Trump a demandarnos, así como nuestro derecho a defendernos”, señalaron en un comunicado, dejando claro que no piensan dar el brazo a torcer.

 

Horas más tarde, el propio Trump habló con periodistas a bordo del Air Force One y aseguró que no tuvo ningún contacto con Dimon por este tema. “No tenían derecho a hacer lo que hicieron. Estuvo totalmente mal”, disparó, y deslizó que la excusa del banco podría haber sido la presión de los reguladores.

 

La ofensiva de Trump no se limita solo a JPMorgan. En los últimos meses también apuntó contra otros gigantes financieros, como Bank of America, a los que acusa de discriminarlo financieramente. Además, agitó fuerte al sector al impulsar un tope del 10% para las tasas de interés de las tarjetas de crédito, una propuesta que generó fuerte rechazo en Wall Street.

Jamie Dimon, una de las figuras más influyentes del mundo corporativo estadounidense y al frente de JPMorgan desde hace dos décadas, advirtió esta semana en el Foro Económico Mundial que una medida así sería un “desastre económico”. Según explicó, limitar las tasas reduciría el acceso al crédito y dejaría afuera a millones de consumidores.

 

En la demanda, Trump va todavía más lejos: acusa a Dimon de haber ordenado la creación de una “lista negra” para advertir a otros bancos que no hicieran negocios con la Organización Trump ni con miembros de su familia. También asegura que el cierre de cuentas le generó un daño reputacional, obligándolo a salir a golpear puertas en otras entidades para mover su dinero.

 

Desde el banco respondieron que los cierres de cuentas se hacen cuando existen riesgos legales o regulatorios. “No es una decisión que tomemos a la ligera, pero muchas veces las normas y exigencias de los reguladores nos llevan a actuar”, explicaron.

 

Pese al ruido político y judicial, el mercado no pareció inmutarse demasiado: las acciones de JPMorgan cerraron la jornada con una suba del 0,5%. En paralelo, sigue abierta otra demanda similar contra Capital One, presentada el año pasado por aliados de Trump, incluido su hijo Eric.

 

El trasfondo del conflicto es más amplio. En Estados Unidos crece el debate por la llamada “desbancarización”, con sectores conservadores denunciando que los bancos restringen servicios por motivos ideológicos, especialmente a industrias como energía, armas o criptomonedas. Los bancos lo niegan, pero los reguladores ya pusieron la lupa.

 

Con Trump nuevamente en el centro del ring, la pelea entre política, poder financiero y regulación promete seguir escalando. Y esta vez, con cifras, acusaciones y nombres pesados que garantizan un conflicto largo y ruidoso.

 

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