Broadcom acelera en la carrera de la IA con nuevos acuerdos junto a Google y Anthropic
La firma estadounidense se posiciona como un actor clave en la infraestructura para inteligencia artificial, con contratos millonarios y una demanda energética que no para de crecer.
Por Eric Nesich
Periodista especializado en Economía y Finanzas
Broadcom dio un paso fuerte en el negocio de la inteligencia artificial al anunciar un acuerdo para fabricar futuras versiones de chips destinados a Google, al tiempo que amplió su vínculo con Anthropic, una de las startups más calientes del sector.
La noticia cayó bien en el mercado: las acciones de la compañía subieron alrededor de un 3% en las operaciones posteriores al cierre. No es casualidad. Detrás del anuncio hay una señal clara de hacia dónde está yendo la industria: cada vez se necesitan más recursos —y más potencia— para sostener el avance de la IA generativa.
En concreto, el acuerdo ampliado con Anthropic le va a dar a la empresa acceso a unos 3,5 gigavatios de capacidad de cómputo, apoyada en los procesadores de inteligencia artificial que desarrolla Google. Se trata de una escala pocas veces vista, que refleja el salto que están dando este tipo de tecnologías.
Además, la base de clientes corporativos también se expandió con fuerza. Hoy cuenta con más de 1.000 empresas que gastan más de un millón de dólares por año en sus servicios, el doble que apenas dos meses atrás. Todo eso obliga a escalar la infraestructura a un ritmo acelerado.
Desde Anthropic lo plantean como una apuesta estratégica. Su director financiero, Krishna Rao, explicó que el acuerdo con Google y Broadcom apunta a sostener ese crecimiento sin perder capacidad de innovación. La mayor parte de esta nueva infraestructura, según detallaron, va a estar ubicada en Estados Unidos.
Del lado de Broadcom, el optimismo también es evidente. Su CEO, Hock Tan, ya había adelantado que el arranque de 2026 con Anthropic venía fuerte, con un gigavatio de capacidad entregada a través de las TPUs (unidades de procesamiento tensorial) diseñadas por Google y fabricadas con su colaboración.
Pero lo más llamativo es lo que viene: para 2027, la demanda de Anthropic podría superar los 3 gigavatios de cómputo. Es decir, el crecimiento no sólo es rápido, sino que todavía está lejos de frenarse.
Las proyecciones de los analistas van en la misma línea. Desde Mizuho estiman que Broadcom podría generar unos 21.000 millones de dólares en ingresos vinculados a IA provenientes de Anthropic en 2026, y duplicar esa cifra hasta los 42.000 millones en 2027.
En paralelo, la compañía también trabaja con OpenAI en el desarrollo de chips personalizados, lo que la posiciona en el centro de la competencia entre los grandes jugadores del sector. Hoy, tanto Anthropic como OpenAI siguen dependiendo en gran medida de GPUs provistas por gigantes como Nvidia, Amazon, Microsoft y AMD.
En ese contexto, OpenAI ya comprometió el uso de hasta seis gigavatios de capacidad en GPUs, con el primer tramo —de un gigavatio— previsto para la segunda mitad de este año.
El mensaje de fondo es claro: la carrera por la inteligencia artificial no sólo se juega en los modelos y el software, sino también en quién logra construir —y sostener— la infraestructura capaz de hacerlos funcionar a escala. Y ahí, Broadcom quiere ser protagonista
