Riesgo país: las claves que explican por qué Uruguay, Chile, Paraguay y Perú lideran en América Latina
La disciplina fiscal, la fortaleza institucional y la capacidad para refinanciar deuda explican por qué estos cuatro países mantienen las primas de riesgo más bajas de la región.
Por redacción
El riesgo país se ha convertido en un indicador clave para evaluar cuánto debe pagar un Estado al financiarse y qué tan vulnerable resulta ante shocks externos. En América Latina, Uruguay, Chile, Paraguay y Perú se mantienen entre los soberanos con menor riesgo en agosto de 2026, según el EMBI de JP Morgan, que compara el rendimiento de los bonos emergentes con los del Tesoro de EE.UU. La diferencia, conocida como spread, refleja la percepción de riesgo.
La explicación no está necesariamente en tener poca deuda. Según especialistas, el mercado pondera más la capacidad de un país para refinanciar vencimientos, sostener liquidez y corregir desequilibrios fiscales mediante instituciones.
Uruguay combina grado de inversión, vencimientos largos, colchones de liquidez y buen acceso a los mercados. El FMI señala que sus spreads soberanos son los más bajos de América Latina. Aunque su deuda bruta llega a casi 67% del PIB, sus CDS a 5 años se ubican en 51 puntos básicos (pb), frente a 136 pb de Colombia.
Chile mantiene instituciones fiscales y monetarias sólidas. Su deuda bruta proyectada para 2026 es de 42,5% del PIB, mientras que su CDS a 5 años alcanza 41,24 pb y su calificación S&P es A. La Dirección de Presupuestos proyecta una deuda bruta del Gobierno Central de 42% del PIB para 2026.
Paraguay sostiene una trayectoria basada en responsabilidad fiscal y estabilidad macroeconómica. Según el analista Amílcar Ferreira, esta credibilidad comenzó a consolidarse con la reforma tributaria de 2003 y se mantuvo durante distintos gobiernos, con déficits controlados y cumplimiento de la Ley de Responsabilidad Fiscal.
Perú combina una deuda estabilizada alrededor de 30% del PIB, reservas internacionales abundantes y credibilidad monetaria. Su calificación BBB- representa el último escalón del grado de inversión.
Los datos muestran que la deuda explica solo parcialmente las diferencias. En una muestra de 9 soberanos latinoamericanos, la correlación entre deuda bruta y prima de riesgo es de apenas 0,33, mientras que la relación entre prima y calificación crediticia en moneda extranjera alcanza -0,95.
Uruguay también ilustra el valor de contar con un Consejo Fiscal Autónomo. Bajo un escenario de crecimiento de 1,3%, frente al 1,6% oficial, la deuda neta podría llegar a 63,5% del PIB en 2029, cerca del límite legal de 65%. Sin embargo, la prima no reaccionó significativamente.
El promedio del riesgo de la muestra se ubicó en 90 pb, frente a 131 pb en la década previa. Con spreads más bajos, la calidad institucional adquiere mayor importancia.
Un riesgo país reducido disminuye los intereses que paga el Estado y libera recursos fiscales. También abarata el financiamiento para bancos y empresas, facilita emisiones de deuda y mejora las condiciones para invertir.
Los especialistas destacan que Uruguay, Chile, Paraguay y Perú ofrecen prácticas replicables: reglas fiscales, vencimientos de deuda más largos, liquidez, reservas, bancos centrales creíbles y mecanismos que obliguen a corregir desviaciones. Estas herramientas no eliminan los shocks externos, pero pueden impedir que una turbulencia internacional se transforme en también una crisis de confianza sobre la solvencia estatal.
