Más gente busca trabajo, pero sube el desempleo y crece la informalidad en CABA

El mercado laboral porteño muestra señales mixtas: leve mejora en la actividad, pero más presión por conseguir empleo y caída del trabajo registrado según IDECBA.

Por Eric Nesich

Periodista especializado en Economía y Finanzas

Hace 2 horas

El mercado laboral en la Ciudad de Buenos Aires cerró el cuarto trimestre de 2025 con un escenario de contrastes. Por un lado, más personas salieron a buscar trabajo, pero al mismo tiempo creció la desocupación y se profundizaron algunas señales de precarización.

 

Según los datos oficiales, la tasa de actividad —que mide cuántas personas participan del mercado laboral— se ubicó en 64,1%, con una leve mejora respecto al año anterior. Sin embargo, la tasa de empleo se mantuvo prácticamente sin cambios en 59,4%, lo que evidencia que el mayor dinamismo en la búsqueda no se tradujo en más puestos de trabajo.

 

En ese contexto, la desocupación trepó al 7,3%, por encima del 6,7% registrado un año atrás. A esto se suma una subocupación del 9,3%, que golpea con más fuerza a las mujeres, con una tasa del 11,4%, frente al 7,3% de los varones. En total, el 12,7% de la población económicamente activa presiona en el mercado laboral, ya sea porque no consigue empleo o porque necesita trabajar más horas.

El informe también deja ver cambios en la calidad del empleo. El trabajo asalariado sigue siendo mayoritario, con el 72% de los ocupados, pero perdió peso frente al año pasado. Además, bajó la proporción de trabajadores con aportes jubilatorios, lo que marca un deterioro en las condiciones laborales formales.

 

Como contracara, crece el universo de quienes trabajan sin descuentos o deben aportar por su cuenta. Actualmente, casi tres de cada diez asalariados no tienen aportes jubilatorios, mientras que aumentó la cantidad de personas que se inscriben por su cuenta en el sistema previsional.

 

El cuentapropismo también gana terreno. Hoy representa el 22,1% del total de ocupados, con una fuerte presencia de trabajadores que se desempeñan de manera independiente, muchas veces con ingresos inestables. En este segmento, además, la informalidad sigue siendo alta: dos de cada cinco no están registrados o no cumplen regularmente con sus aportes.

 

Otro dato relevante es la carga horaria. Casi la mitad de los empleos tienen jornadas inferiores a las 35 horas semanales, lo que refleja una mayor fragmentación del trabajo. Incluso, creció la cantidad de personas que trabajan pocas horas, muchas veces de manera involuntaria.

 

A nivel sectorial, el grueso del empleo se concentra en servicios, seguido por comercio, mientras que industria y construcción tienen un peso menor. No se registraron grandes cambios en esta distribución respecto al año pasado.

 

Las diferencias por género también siguen presentes. Las mujeres no solo tienen mayores niveles de subocupación, sino que además representan una porción más alta entre quienes no consiguen trabajo. Esto refuerza una brecha que persiste en el tiempo.

 

Por zonas, el sur de la Ciudad continúa mostrando los indicadores más débiles, tanto en empleo como en actividad, en comparación con el norte y el centro, donde las condiciones laborales son relativamente más favorables.

 

En definitiva, el mercado laboral porteño muestra un equilibrio frágil: más gente intenta insertarse, pero no todos lo logran y muchos terminan en empleos de menor calidad. La foto deja en claro que el desafío no pasa solo por generar trabajo, sino también por mejorar su estabilidad y condiciones.

 

Al mismo tiempo, la evolución de la informalidad será clave. Sin mejoras en este frente, el crecimiento del empleo podría seguir apoyándose en modalidades más precarias, con menor protección y mayor vulnerabilidad para los trabajadores.

 

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