La UTA amenaza con un paro de colectivos en el AMBA para este jueves 18 de diciembre

El gremio analiza avanzar con una medida de fuerza para mañana jueves si no se garantiza el cobro del Sueldo Anual Complementario. 

Por Eric Nesich

Periodista especializado en Economía y Finanzas

Miércoles 17 de diciembre del 2025 a las 1:10 pm

La tensión vuelve a escalar en el transporte público del Área Metropolitana de Buenos Aires. La Unión Tranviarios Automotor (UTA) dejó abierta la puerta a un paro de colectivos ante la falta de acuerdo salarial y la incertidumbre por el pago del aguinaldo de diciembre, en un contexto marcado por la conflictividad sindical y las movilizaciones impulsadas por la CGT y ATE.

 

De concretarse el paro, el impacto sería fuerte: al menos 3 millones de personas podrían quedarse sin colectivos, sobre todo en el AMBA, donde el transporte automotor es clave para ir a trabajar, estudiar o realizar trámites cotidianos. La UTA podría así sumarse al clima de protesta que ya viene tomando forma en rechazo a la reforma laboral que impulsa el Gobierno.

 

Por estas horas, una de las opciones que se discute es el pago del aguinaldo en cuotas. Desde el gremio se pidió que el SAC se abone en cuatro tramos iguales, comenzando en diciembre y extendiéndose hasta marzo de 2026. Las empresas, en tanto, sostienen que no tienen espalda financiera para pagarlo de una sola vez y proponen un esquema escalonado que se complete en febrero.

 

La decisión final quedará en manos de los choferes, luego de una ronda de consultas internas que el sindicato prevé realizar en las próximas horas. Mientras tanto, la incertidumbre crece y los usuarios siguen atentos a una definición que puede complicar seriamente la rutina diaria.

En paralelo, el frente sindical se mueve en el plano político. La CGT mantuvo encuentros con diputados para coordinar una estrategia frente al debate de la reforma laboral en el Congreso y ya anticipó protestas en distintos puntos del país. Será el primer gran conflicto para la actual conducción de la central obrera, que busca marcarle la cancha al Gobierno.

 

Ahora bien, más allá del reclamo salarial, vuelve a quedar en el centro de la escena el accionar de la UTA. La amenaza de paro aparece, una vez más, como la primera herramienta de presión, sin demasiada consideración por el impacto social que tiene dejar sin transporte a millones de personas. En un contexto económico delicado, el gremio vuelve a tensar la cuerda con una lógica que termina castigando al usuario común.

 

Además, la estrategia de anunciar medidas de fuerza mientras todavía hay negociaciones abiertas genera dudas y desgaste. La falta de previsibilidad y el uso recurrente del paro como advertencia refuerzan la percepción de un sindicato más preocupado por marcar poder que por buscar soluciones de fondo, en un servicio esencial que debería priorizar la continuidad y el diálogo por sobre el conflicto permanente.

 

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