La carne subió más del 7% en febrero y le gana por lejos a la inflación
Los cortes vacunos aumentaron muy por encima del promedio general de precios. El pollo también subió fuerte, aunque sigue siendo más barato en comparación.
Por Eric Nesich
Periodista especializado en Economía y Finanzas
La carne volvió a meter presión en el bolsillo. En febrero, los precios de los cortes vacunos subieron un 7,4%, un aumento bastante más alto que el promedio de la inflación del mes, según datos relevados por la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina.
Al mirar en detalle, algunos cortes se dispararon más que otros. El cuadril y la nalga encabezaron las subas con incrementos cercanos al 8%, mientras que la paleta trepó un 8,1% y la carne picada subió 7,1%. El asado, un clásico de la mesa argentina, también aumentó, aunque un poco menos: 5,7%.
En cuanto a los precios, el kilo de asado ronda los $16.850, pero otros cortes ya están bastante más arriba. El cuadril supera los $19.000 y la nalga directamente pasa los $20.000, lo que deja cada vez más lejos la posibilidad de consumir carne vacuna con frecuencia.
El pollo, que suele ser la alternativa más económica, también tuvo un aumento fuerte: subió 10,2% en el mes. Sin embargo, si se lo compara con el año pasado, sigue siendo relativamente más accesible que la carne vacuna, ya que acumuló un incremento menor.
Si se amplía la mirada al último año, el panorama es todavía más marcado. El rubro carnes y derivados subió 54,1%, convirtiéndose en uno de los que más aumentó dentro de alimentos.
Algunos cortes, incluso, están muy por encima de ese promedio. El asado acumuló una suba del 67,6% en doce meses, seguido por el cuadril (65,9%), la paleta (65,7%), la nalga (62,1%) y la carne picada (56,6%).
En promedio, los cortes vacunos aumentaron 63,6% en el último año, casi el doble de la inflación general, que se ubicó en torno al 33,2%. Esto muestra hasta qué punto la carne se fue encareciendo en relación con otros productos.
Mientras tanto, otros alimentos mostraron un comportamiento distinto. Las frutas y verduras, por ejemplo, registraron bajas en algunos casos, lo que ayudó a moderar un poco el índice general. Pero la carne volvió a posicionarse como uno de los principales factores de presión.
Para el consumidor común, esto se traduce en cambios concretos en los hábitos. Cada vez más familias optan por reducir el consumo de carne vacuna o reemplazarla por opciones más económicas, como el pollo o incluso otras proteínas.
De cara a los próximos meses, la evolución de los precios va a depender en buena medida de cómo se recupere la oferta ganadera. Si no hay una mejora en la producción, es probable que los valores sigan en niveles altos, manteniendo a la carne como uno de los productos más sensibles dentro del gasto cotidiano.
