Vuelven a crecer los plazos fijos UVA y ganan terreno como refugio ante la inflación
Tras un 2025 flojo, estos instrumentos atados al costo de vida repuntan con fuerza y vuelven a captar el interés de los ahorristas que buscan no perder contra los precios.
Por Eric Nesich
Periodista especializado en Economía y Finanzas
Después de un año en baja, los depósitos ajustados por inflación empezaron a mostrar señales claras de recuperación. Los plazos fijos UVA —una herramienta pensada para resguardar el valor del dinero frente a la suba de precios— vuelven a meterse en la conversación y ganan protagonismo dentro de las opciones de inversión en pesos.
El repunte no es casual. Por un lado, hay cambios en la estrategia de los bancos públicos para hacer más atractivo el producto. Por otro, los inversores empezaron a reacomodar sus carteras ante un escenario donde la inflación volvió a tomar impulso y las tasas tradicionales quedaron cortas.
Según datos del Banco Central, el stock de plazos fijos UVA/CER llegó a los $1,285 billones al 27 de abril de 2026. En apenas 30 días, el crecimiento fue del 103,9%, un salto que marca el renovado interés por este tipo de colocaciones.
Si se mira lo que va del año, el avance es todavía más fuerte: acumulan una suba del 348,7%. En términos interanuales, el crecimiento alcanza el 75,1%, consolidando a este instrumento como una de las principales alternativas para quienes buscan preservar el poder de compra de sus ahorros.
Cómo funcionan y por qué vuelven a seducir
La clave de los plazos fijos UVA está en que se ajustan por inflación. Están atados a la Unidad de Valor Adquisitivo (UVA), que se actualiza todos los días en base al CER, indicador que sigue de cerca la evolución del Índice de Precios al Consumidor. En la práctica, esto significa que el capital se va ajustando automáticamente al ritmo de los precios, y además suma una tasa de interés real.
En un contexto donde la inflación volvió a acelerarse —con un acumulado reciente del 9,4% y picos mensuales como el 3,4% de marzo—, esta cobertura vuelve a ser valorada. Durante buena parte de 2025, las tasas fijas le ganaban terreno gracias a una inflación más contenida. Pero con el nuevo escenario, el plazo fijo tradicional perdió atractivo.
Cambios para hacerlo más flexible
Frente a este panorama, el Banco Nación salió a mover el tablero. Introdujo una versión más flexible del plazo fijo UVA que apunta a resolver uno de los principales problemas del instrumento: la falta de liquidez.
La novedad es que ahora permite cobrar intereses todos los meses, con una tasa anual de hasta el 4,5%. Antes, tanto el capital ajustado como los intereses se cobraban recién al final del plazo, que debía ser de al menos 180 días. Con el nuevo esquema, los intereses se acreditan cada 30 días, mientras que el capital —ya actualizado por inflación— se entrega al vencimiento.
El plazo mínimo quedó en 90 días y el máximo en 1.095, con montos iniciales accesibles desde $1.500. La idea es atraer a quienes necesitan ingresos periódicos sin resignar la protección contra la inflación.
Desde el Gobierno, la jugada es leída como parte de una estrategia más amplia para incentivar el ahorro en pesos. Federico Sturzenegger, ministro de Desregulación y Transformación del Estado, remarcó la importancia de que la banca pública impulse herramientas que eviten que los ahorristas pierdan contra la inflación.
El funcionario también puso el foco en el pobre desempeño de los plazos fijos tradicionales, que en promedio dieron un rendimiento real negativo cercano al 5% anual. Ese escenario empujó a muchos a dolarizarse, aunque —según advirtió— tampoco es una garantía de ganancia, ya que el dólar también sufre la erosión inflacionaria en Estados Unidos.
Lo que se está viendo en las últimas semanas es un cambio de humor en los ahorristas. Con tasas que no alcanzan y precios que vuelven a moverse, la prioridad vuelve a ser no perder poder adquisitivo, más que buscar grandes ganancias. En ese marco, los UVA aparecen como una opción más previsible.
De todos modos, el desafío sigue siendo generar confianza en el sistema financiero en pesos. La historia reciente pesa, y muchos inversores siguen dudando antes de inmovilizar su dinero, incluso con instrumentos indexados. Por eso, las mejoras en liquidez y condiciones serán clave para sostener este rebote en el tiempo.
