La ganadería impulsa un nuevo ciclo: los campos ya cotizan hasta USD 5.000 por hectárea
La mejora en los precios de la hacienda y una mayor incorporación de tecnología, genética e infraestructura están revalorizando las tierras ganaderas en distintas regiones del país. La demanda crece y los inversores vuelven a mirar al sector con una perspectiva de largo plazo.
Por redacción
El mercado inmobiliario rural atraviesa una nueva etapa de dinamismo impulsada por el renovado interés en los campos ganaderos. Después de varios años en los que la agricultura concentró gran parte de las inversiones, la producción de carne recuperó protagonismo y comenzó a reflejarse en un fuerte incremento en el valor de la tierra.
Actualmente, en algunas de las principales regiones productivas del país, los campos destinados a la actividad ganadera alcanzan precios de entre USD 3.500 y USD 5.000 por hectárea, un fenómeno que responde tanto a la mejora en el negocio como a un cambio estructural en la forma de producir.
La ganadería dejó de ser vista como una actividad complementaria y pasó a consolidarse como una apuesta de largo plazo. Los compradores ya no buscan únicamente adquirir tierra, sino establecimientos con potencial para aumentar la productividad mediante inversiones en tecnología, genética, infraestructura y manejo eficiente.
Según referentes del sector, la demanda se amplió hacia campos con posibilidades de mejora, donde sea factible incrementar la carga animal, desarrollar nuevas pasturas y optimizar los índices productivos.
La incorporación de herramientas como inseminación artificial, fertilización, caravanas electrónicas, mangas de trabajo más modernas y maquinaria específica se convirtió en uno de los principales motores de la transformación. Esta evolución también explica el aumento sostenido en los valores de mercado.
Uno de los casos más representativos es la Cuenca del Salado. Allí, los establecimientos que hace apenas un año se negociaban entre USD 2.500 y USD 3.000 por hectárea actualmente se ubican en un rango de entre USD 3.500 y USD 4.000.
La tendencia no se limita a Buenos Aires. Entre Ríos experimentó un marcado incremento en la actividad y registró en el último año más operaciones que las acumuladas durante los tres años previos. Asimismo, provincias como San Luis, La Pampa y Santiago del Estero muestran un crecimiento sostenido en las consultas y transacciones.
Los campos mixtos también ganan terreno. En un contexto de márgenes agrícolas más ajustados, numerosos productores optan por combinar agricultura y ganadería para diversificar riesgos y mejorar la rentabilidad.
Este cambio está modificando incluso el uso de tierras de aptitud agrícola intermedia, que anteriormente se destinaban principalmente a cultivos. Con una actividad ganadera más competitiva, muchas hectáreas vuelven a incorporar pasturas, favoreciendo una utilización más eficiente y sostenible del recurso.
A nivel internacional, Argentina continúa mostrando precios competitivos en comparación con otros mercados. En Estados Unidos, por ejemplo, el valor del ganado se mantiene significativamente por encima del local, lo que alimenta la expectativa de que el negocio argentino todavía dispone de margen para seguir creciendo.
En consecuencia, una parte importante de las inversiones actuales se orienta a mejorar la productividad antes que a expandir la superficie explotada.
Si bien la mayoría de las operaciones continúa siendo protagonizada por compradores nacionales, también aumentan las consultas provenientes del exterior. No obstante, algunos inversores permanecen atentos a posibles cambios regulatorios vinculados con la Ley de Tierras antes de concretar desembolsos.
La combinación entre una oferta limitada de establecimientos de calidad, mejores perspectivas para la producción de carne y un creciente nivel de profesionalización explica el renovado interés por los campos ganaderos, que vuelven a posicionarse como uno de los activos más buscados del mercado rural argentino.
