La trampa de las acciones "baratas": por qué los expertos miran el ROE, ROA y ROIC antes de invertir
Más allá del precio de cotización, conocer la rentabilidad real de una empresa es la clave para resguardar el capital. Una guía para dominar los tres ratios financieros que separan una buena oportunidad de un riesgo encubierto.
En el mercado financiero, dejarse llevar únicamente por el bajo precio de una acción puede ser el primer paso hacia una mala decisión. Especialistas de la plaza advierten que las métricas de rentabilidad suelen ser pasadas por alto por los inversores principiantes, quienes caen en la ilusión de comprar "barato" sin analizar a fondo los fundamentos de la empresa. Para evitar este error, resulta indispensable dominar el "tridente" del inversor inteligente: ROE, ROA y ROIC.
El primero de estos indicadores es el ROE (Return on Equity), que responde a una pregunta básica: ¿cuántos pesos gana la compañía por cada peso que pusieron los accionistas?. Aunque en la City se asume que un ROE superior al 15% es positivo, los analistas de Bull Market alertan sobre una trampa muy habitual. Un ROE artificialmente alto puede ser síntoma de que el patrimonio neto bajó porque la empresa se está endeudando de manera agresiva.
Para confirmar la verdadera salud del negocio, se debe mirar obligatoriamente el ROA (Return on Assets). Este ratio mide la eficiencia de la empresa utilizando todos sus recursos o activos totales, sin importar si el dinero es propio o prestado. Si un inversor se encuentra con un ROE muy alto pero un ROA bajo, está ante una clara señal de alerta por un alto nivel de apalancamiento. Cabe destacar que un "buen" ROA dependerá de la industria: un 5% es óptimo en sectores como consumo masivo o tecnología, pero las entidades bancarias suelen promediar niveles sanos de entre un 2% y un 3% por su propia naturaleza operativa.
Finalmente, la prueba de fuego definitiva la da el ROIC (Return on Invested Capital), considerado el indicador más honesto y poderoso por inversores de la talla de Warren Buffett. El ROIC elimina las distorsiones contables y mide cuánto retorno genera exclusivamente el capital que realmente se puso a trabajar en el negocio. Si este porcentaje supera el costo de capital de la compañía (generalmente calculado entre un 8% y un 12%), la empresa está creando valor real; si está por debajo, lo está destruyendo, por más que sus ganancias parezcan atractivas a simple vista.
El secreto del éxito a largo plazo radica en el análisis integral del modelo de negocio. Jamás hay que utilizar estos tres ratios por separado, sino que deben analizarse siempre en conjunto para tomar una decisión verdaderamente sólida.
Para invertir en Cedears de dividendos, solo basta con abrir una cuenta comitente en una sociedad de bolsa regulada por la Comisión Nacional de Valores como lo es Bull Market Brokers (https://bullmarket.com.ar/), proceso gratuito que no llevará más de cinco minutos. Luego, habrá que depositar los fondos deseados, en pesos en dólares, desde una cuenta bancaria del mismo titular.
