Menos pobreza en la Ciudad, pero con alertas: mejora el ingreso y crece la clase media alta
Un informe oficial muestra una baja sostenida de la pobreza en Buenos Aires, impulsada por ingresos que le ganan a la inflación. Sin embargo, persisten focos duros de indigencia y desigualdad, especialmente en los hogares con chicos.
Por Eric Nesich
Periodista especializado en Economía y Finanzas
La Ciudad de Buenos Aires cerró 2025 con una noticia que, en el contexto argentino, no es menor: la pobreza bajó por quinto año consecutivo. Pero el dato viene con matices, porque mientras mejora el promedio, hay sectores donde la situación sigue siendo delicada.
Según el último informe del organismo estadístico porteño IDECBA, el 21,1% de las personas vive en situación de pobreza. En números concretos, son unas 652.000 personas. En el caso de los hogares, el índice se ubica en 15,7%.
La indigencia —el nivel más crítico— alcanza al 6,8% de la población, es decir, unas 210.000 personas que no logran cubrir siquiera la canasta básica alimentaria.
Ahora bien, el dato clave detrás de esta mejora es bastante claro: los ingresos crecieron por encima de los precios. Es decir, después de años donde la inflación se comía todo, en este período los ingresos —tanto laborales como no laborales— lograron ganarle a la suba del costo de vida.
Ese cambio explica buena parte de la baja en los indicadores sociales.
Pero no todo es lineal. Dentro del universo de los pobres, crece el peso de los sectores más golpeados. Hoy, casi 3 de cada 10 hogares pobres no llegan ni siquiera a cubrir la canasta alimentaria básica.
Además, hay grupos donde el impacto es mucho más fuerte. Por ejemplo, los hogares con chicos: el 34,5% de los menores de 18 años vive en situación de pobreza, aunque el dato también muestra una mejora frente al año anterior.
Geográficamente, la brecha también se mantiene. En la zona sur de la Ciudad, los niveles de pobreza son sensiblemente más altos que el promedio general.
Del otro lado de la pirámide social, el informe marca un fenómeno interesante: crecen los sectores de mayores ingresos. Los hogares considerados “acomodados” ya representan el 15,3% del total, con una expansión marcada en el último año.
La clase media, en tanto, sigue siendo el grupo dominante: abarca más de la mitad de los hogares porteños, aunque con diferencias internas entre sectores más sólidos y otros más frágiles.
En el medio aparece una zona gris que preocupa a los analistas: los hogares vulnerables. Son aquellos que no son pobres, pero tampoco tienen margen. Representan cerca del 9% y, sumados a los pobres, conforman casi un tercio de la población que vive con cierta fragilidad económica.
Otro dato que grafica la situación es la “brecha de pobreza”: en promedio, un hogar necesita casi $393.000 adicionales para salir de esa condición.
En definitiva, el panorama muestra una mejora real, pero todavía lejos de ser homogénea. La Ciudad logra reducir la pobreza en términos generales, pero mantiene núcleos duros donde la recuperación no llega con la misma fuerza.
