Goldman Sachs afirma que el conflicto en Medio Oriente traerá más inflación global
Un informe del banco de inversión advierte que el aumento del precio del petróleo y del gas por el conflicto en Medio Oriente podría frenar la expansión del PBI global y presionar al alza los precios en todo el mundo.
Por Eric Nesich
Periodista especializado en Economía y Finanzas
La escalada del conflicto en Medio Oriente empieza a reflejarse en las proyecciones de la economía internacional. De acuerdo con un informe del banco estadounidense Goldman Sachs, el encarecimiento de la energía provocado por la guerra con Irán podría restarle alrededor de 0,3% al crecimiento del PBI mundial durante el próximo año.
El mismo análisis también prevé un impacto directo sobre la inflación global. Según las estimaciones de la entidad financiera, el aumento de los precios del petróleo y del gas podría sumar entre 0,5 y 0,6 puntos porcentuales al índice de precios a nivel internacional.
Según el informe, cuando se produce un shock energético de este tipo las consecuencias suelen trasladarse rápidamente al resto de la economía. En ese escenario, el encarecimiento del petróleo termina afectando tanto al crecimiento como a la inflación global.
A partir de esta nueva situación internacional, el banco decidió ajustar sus proyecciones macroeconómicas. Ahora espera que la economía mundial crezca alrededor de 2,6%, por debajo del 2,9% que estimaba antes de que estallara la guerra. Al mismo tiempo, calcula que la inflación global podría ubicarse cerca del 2,9%, cuando previamente proyectaba un 2,3%.
En paralelo, la inflación en EE:UU medida a través del índice PCE —uno de los indicadores que sigue de cerca la Reserva Federal de Estados Unidos— podría alcanzar el 2,9% interanual hacia diciembre.
Incluso contemplan escenarios más tensos. Si las hostilidades en Medio Oriente derivaran en interrupciones prolongadas del suministro a través del Estrecho de Ormuz, el valor del crudo podría escalar hasta los 110 dólares o, en situaciones extremas, alcanzar los 145 dólares por barril.
Aun así, el banco considera que el impacto económico global podría ser más acotado que el que se vivió tras la pandemia. En aquella etapa, las interrupciones en las cadenas de suministro afectaron simultáneamente a múltiples sectores productivos.
En cambio, el shock actual está mucho más concentrado en el mercado energético. De hecho, el informe señala que el comercio no energético con los países del Golfo representa apenas el 1% del intercambio global, lo que reduce el riesgo de interrupciones masivas en la producción o en el comercio mundial.
El principal desafío, según el análisis, seguirá siendo el encarecimiento de la energía y su efecto sobre los precios. Cuando sube el costo del petróleo y del gas, el impacto se traslada rápidamente al transporte, a la producción industrial y, finalmente, al valor de los bienes que pagan los consumidores.
