El dato que ilusiona al Gobierno: proyectan que la inflación baje al 20%
La proyección adquiere especial relevancia porque, de cumplirse, el Gobierno llegaría a las elecciones de 2027 con una inflación considerablemente más baja.
Por redacción
El mercado empieza a anticipar un escenario más favorable para la inflación argentina. Según el último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) difundido por el Banco Central, los analistas estiman que la inflación podría ubicarse cerca del 20% interanual durante los próximos 12 meses, una desaceleración significativa frente al nivel actual.
La proyección adquiere especial relevancia porque, de cumplirse, el Gobierno llegaría a las elecciones de 2027 con una inflación considerablemente más baja. El descenso esperado sería de unos 13 puntos porcentuales respecto del registro actual y podría convertirse en uno de los principales argumentos económicos del oficialismo.
El escenario dependerá, principalmente, de que continúe la estabilidad cambiaria. Los analistas esperan que la inflación mensual se mantenga entre 1,6% y 1,8% al menos hasta comienzos de 2027. Si los precios logran permanecer por debajo del 2% mensual, la desaceleración anual comenzaría a hacerse más visible desde principios del próximo año.
El panorama contrasta con lo ocurrido entre agosto y diciembre de 2025, cuando la inflación aceleró luego del salto cambiario. En marzo pasado, el IPC llegó incluso a registrar una suba mensual de 3,4%. Ahora, en cambio, la expectativa es que el proceso de desinflación gane velocidad.
La principal incógnita es el comportamiento del tipo de cambio. En el último REM, los analistas redujeron nuevamente su proyección y estimaron que el dólar mayorista terminará 2026 en $1.625. La estabilidad del mercado cambiario será fundamental para evitar un nuevo traslado del dólar a los precios.
El ministro de Economía, Luis Caputo, aseguró que el Gobierno cuenta con mayores herramientas para enfrentar episodios de volatilidad. Según explicó, el Banco Central ya compró USD 14.000 millones y dispone además de swaps con China y Estados Unidos para reforzar su capacidad de intervención.
A esto se suma una menor presión de otros componentes de la inflación. Los aumentos tarifarios serían más moderados y el precio de los combustibles podría mantenerse estable, aunque este último punto dependerá de la evolución del petróleo y del conflicto en Medio Oriente.
